A las importantes decisiones tomadas en la capital salvadoreña hay que añadir otras muchas razones para subrayar el resultado significativo de la pasada XVIII Cumbre que tuvo lugar en la ciudad de San Salvador, El Salvador. Sin duda, esta reunión al más alto nivel ha sido significativa por: En primer lugar, el brillante trabajo realizado por el Gobierno y el pueblo de El Salvador en la organización de la misma, por el compromiso personal asumido por el Sr. Presidente Elías Antonio Saca, y en definitiva por la acogida que se dio no sólo a las delegaciones oficiales de los veintidós países presentes, sino también a todas las numerosas delegaciones que acudieron a los distintos eventos oficiales de la Cumbre (Encuentro Cívico, Encuentro Empresarial, Campus Party, etc.).
En segundo lugar, por el alto nivel de presencia de los Jefes de Estado y de Gobierno; estuvieron representados los veintidós países miembros y diecinueve de ellos estuvieron presentes con su máxima representación, es decir, a nivel de Jefe de Estado.
En tercer lugar, por el trabajo realizado, los acuerdos alcanzados y las decisiones adoptadas. En efecto, en esta Cumbre se adoptaron: -la Declaración de San Salvador -el Compromiso de San Salvador para la Juventud y el Desarrollo -el Programa de Acción de San Salvador -catorce Comunicados Especiales, que más adelante se refieren -dos documentos de gran significación, como anexos del Programa de Acción que son el Consenso de San Salvador sobre las modalidades de participación en la Conferencia Iberoamericana y Fortalecimiento institucional de la Conferencia Iberoamericana. La aprobación de estos documentos requirió de un fuerte trabajo a lo largo de todo el año que se fue cristalizando en las tres reuniones de Coordinadores Nacionales y Responsables de Cooperación, llevadas a cabo en San Salvador dos de ellas y otra en Gijón (España), dos reuniones de Cancilleres, celebradas en San Salvador y en Nueva York (aprovechando las sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas) y las quince Reuniones Ministeriales Sectoriales que se habrán celebrado en el corriente año.
La Declaración de San Salvador contiene los consensos básicos en torno al eje temático de la Cumbre que fue juventud y desarrollo. Se ponen de manifiesto allí los lineamientos principales que deben contener las políticas públicas en la materia.
El Compromiso de San Salvador para la Juventud y el Desarrollo contiene las acciones concretas que se acordaron sobre el tema destacando, particularmente, la aprobación del Plan Iberoamericano de Cooperación e Integración de la Juventud 2009-2015, impulsado por la Organización Iberoamericana de la Juventud y la promoción de las Metas Educativas 2021 “La educación que queremos para los Jóvenes del Bicentenario”.
El Programa de Acción de San Salvador, por su parte, constituye el documento en el que se refleja el trabajo de la Conferencia Iberoamericana, más allá del eje temático. En efecto allí se encuentra la referencia a la labor realizada por las Reuniones Ministeriales Sectoriales y los eventos significativos (Foro Parlamentario, Foro de Gobiernos Locales, etc.), así como los Mandatos, reconocimientos y decisiones.
Con relación a las decisiones adoptadas deben destacarse las contenidas en el primer y segundo puntos, en los que se aprueban el Consenso de San Salvador sobre las modalidades de participación en la Conferencia Iberoamericana y el documento sobre Fortalecimiento institucional de la Conferencia Iberoamericana. En el Consenso, y como resultado de un trabajo de dos años llevado a cabo por los países y la SEGIB, se crean tres instrumentos de gran significación para el fortalecimiento de la Conferencia Iberoamericana; en primer lugar se instituyen las figuras de Observadores Asociados y Observadores Consultivos y en segundo lugar se pone en marcha un Registro de Redes Iberoamericanas.
La categoría de observadores asociados está reservada a aquellos Estados que compartan afinidades lingüísticas y culturales con los países miembros de la Conferencia Iberoamericana, o que puedan realizar aportaciones significativas a la misma. La categoría de observador consultivo podrá ser reconocida a aquellos Organismos Intergubernamentales Internacionales que puedan contribuir al fortalecimiento, la promoción y la proyección del espacio iberoamericano realizando aportaciones significativas al mismo, y que cuenten con una Secretaría u Órgano Comunitario que pueda fungir como enlace ante la SEGIB y que represente al Observador Consultivo en las instancias de la Conferencia Iberoamericana.
Con el objeto de fortalecer el espacio iberoamericano potenciando y favoreciendo la articulación de los distintos actores que realizan tareas significativas en la región, se crea un Registro de Redes Iberoamericanas bajo la responsabilidad de la SEGIB, lo que habilitará a las redes a utilizar la denominación “Red Iberoamericana” en el marco de la Conferencia Iberoamericana. Con estos instrumentos se potenciará la proyección exterior del espacio y se procura un mejor aprovechamiento de los vastos y ricos esfuerzos que vienen llevando a cabo las distintas organizaciones de la sociedad civil y órganos gubernamentales. Finalmente el último grupo de documentos aprobados está conformado por los catorce Comunicados Especiales: -sobre cooperación para el desarrollo con países de renta media -sobre la soberanía en la cuestión de las Islas Malvinas -sobre el Qhapaq Ñan, camino principal andino -sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos de América a Cuba, incluida la aplicación de la llamada Ley Helms- Burton -de apoyo a la lucha contra el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones -sobre el fortalecimiento de la democracia y el diálogo político en Bolivia -de solidaridad con Honduras y Guatemala -sobre cooperación en materia de combate a la delincuencia organizada transnacional -sobre cooperación con los países afectados por los recientes desastres naturales -sobre atención integral a la primera infancia -sobre la coyuntura económica mundial -sobre el atentado terrorista con bomba ocurrido en el campus de la Universidad de Navarra, España -sobre cooperación en materia de prevención de la violencia juvenil -sobre reformas a la Organización de las Naciones Unidas.
Evidentemente, el eje de las presentaciones públicas y de la preocupación puesta de manifiesto por los Jefes de Estado y de Gobierno en el marco de la Cumbre fue el de la crisis financiera internacional, lo que generó el Comunicado especial dedicado al tema. En el mismo pusieron de manifiesto la necesidad de coordinar y concertar acciones con los países en desarrollo para enfrentar la situación y coincidieron en la importancia de que la Comunidad Iberoamericana participe activamente en estos procesos, expresando su “determinación de participar y contribuir activamente en un proceso de transformación profunda y amplia de la arquitectura financiera internacional, que establezca instrumentos de prevención y respuesta inmediata ante futuras crisis y garantice una regulación eficaz de los mercados de capitales.” Asimismo instruyeron a la SEGIB que promueva los diálogos con los Gobiernos de los Estados miembros de la Conferencia Iberoamericana para lograr los resultados propuestos.
MIRANDO AL FUTURO
En el horizonte cercano nos encontramos con la XIX Cumbre a celebrarse en Portugal bajo el eje temático innovación, tecnología y conocimiento y la XX Cumbre a celebrarse en la República Argentina en el año del bicentenario de la revolución de mayo de 1810, en dicho país. El proceso de reflexión y las transformaciones que la Conferencia Iberoamericana viene materializando dan cuenta de una mayoría de edad ya alcanzada, pero al mismo tiempo de la necesidad de continuar trabajando en pos de: -potenciar la cooperación iberoamericana -organizar el sistema fortaleciendo la capacidad de respuesta de los distintos actores y -fortalecer la presencia internacional de la Comunidad
En lo social, la región continúa presentado grandes desafíos que es necesario enfrentar con el mayor brío: la pobreza, la desigualdad, el desempleo, el empleo informal, la educación, y la violencia.
En lo político estamos en una etapa en la que en el próximo bienio se producirán diez elecciones presidenciales en la región que generarán nuevos liderazgos y consolidarán otros.
En lo económico nos encontramos en medio de una crisis financiera internacional sin mayores precedentes, por su profundidad, dimensión y consecuencias, que nos pone frente a la necesidad de repensar el sistema financiero mundial y que sin lugar a dudas impactará negativamente sobre la región.
En ese marco, la Comunidad Iberoamericana, deberá continuar trabajando por fortalecer su proyección y presencia internacional y explotar cabalmente su potencialidad en materia de cooperación y solidaridad intrarregional. Nos encontramos ante una etapa en la que esperamos un fortalecimiento de uno de los pilares que siempre ha defendido esta Comunidad, la multilateralidad. Será el momento de profundizar el trabajo en común y lograr que se reconozca el espacio que le corresponde a la región en el rediseño del esquema internacional, tanto a nivel comercial, como financiero y político. Estamos a las puertas de poder ir generando posiciones comunes como bloque, dando la potencia que este espacio tiene por representar a más de 600 millones de habitantes (por encima del 9% de la población mundial), el 15,2 % del total de la superficie del planeta (más de 20 millones de kilómetros cuadrados) y una potencia cultural, lingüística, económica y en materia de recursos naturales.