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El Presidente de la Corporación Andina de Fomento cree que América Latina está mejor preparada para afrontar la crisis. |
Acaba de salir el sol al otro lado del Atlántico y para Enrique García comienza su segunda jornada de trabajo diaria. Está en Madrid y trascurrida la mañana y después de la comida en un restaurante de la capital, su celular, léase su teléfono móvil, no para de sonar y él no para de atenderlo.Amanece en Caracas, sede de la Corporación Andina de Fomento (CAF), de la que es presidente hace casi dos décadas, y amanece también en Bolivia, su país de origen. Cuando la hora de la siesta arrecia en España, García no tiene respiro. De esta entrevista, y su pertinente sesión de fotos, debe marcharse veloz a otra cita en otra esquina de la ciudad. Ministro en su país, funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo durante 17 años, este boliviano de ideas claras también ha estado vinculado al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, además de haber ocupado varios cargos en la banca de Bolivia. Sin olvidar, por supuesto, que es miembro de varios consejos directivos y de entidades universitarias. Su abultado currículo, esto es sólo una muestra, hace que se convierta en una voz sabia y necesaria a la hora de analizar las relaciones Europa- América Latina y de forma más concreta, de esta última con España.
Lleva 17 años como presidente de la Corporación Andina de Fomento, ¿qué destacaría como los principales logros de esta larga etapa, que parece casi toda una vida?
Creo que el logro principal es que una institución que tenía cinco países ha pasado a ser una institución que hoy tiene 17 y estamos en negociación con otros que nos llevarán por los menos a ser 20 estados miembros. El segundo resultado interesante es que de financiarse esencialmente con recursos de dentro de la región andina, con recursos propios y de los sistemas financieros locales, es hoy una institución con una presencia muy importante en los mercados internacionales de capital, porque ha tenido acceso a calificaciones de riesgo por parte de las principales calificadoras como Standard & Poor’s, Moody’s, y otras. De hecho, hoy somos una entidad con los calificativos A+ y AA. Esto nos ha permitido emitir instrumentos en todos los mercados financieros mundiales. Por último, el tercer elemento es que de ser una institución que prestaba alrededor de 400 millones de dólares anuales, hoy la corporación presta cerca de 8.000 millones de dólares al año. Esos serían algunos elementos básicos de la dimensión de la institución.
Y usted estará en el cargo al menos hasta el año 2011, ¿qué retos tienen planteados para este período?
La consolidación de esta transformación que he enumerado. Es decir, de ser una institución que esencialmente era andina a ser una institución latinoamericana y del Caribe, con un toque muy importante Iberoamericano, puesto que España es el único país fuera de América Latina que es socio. En estos momentos estamos en conversaciones con Portugal y posiblemente las tengamos con Italia, que vamos a adscribirla como iberoamericana.
¿Ha afectado de algún modo la actual crisis financiera global a la actividad de la Corporación?
En realidad, dada la solidez financiera que tiene la institución, su alta capitalización, el efecto directo de la crisis no lo hemos percibido, afortunadamente. En cambio, sí hemos notado el efecto indirecto, y es que hay una demanda mucho mayor de nuestros recursos porque, al cerrarse muchos mercados internacionales a los países de la región, organismos como el que yo presido tienen un rol mucho más importante. Así que la demanda ha aumentado, tanto desde los gobiernos, como desde el sector privado, y tanto para financiación a largo plazo, como para financiamiento de corto plazo.
¿Y cómo está siendo el efecto de la crisis en América Latina?
Afortunadamente América Latina ha experimentado, en los últimos cinco años, una etapa de consolidación macroeconómica muy importante, que le ha permitido lograr una situación fiscal holgada, un superávit en cuenta corriente de la balanza de pagos, un importante crecimiento en las reservas internacionales de la región, que hoy están por encima de los 460.000 millones de dólares, una mejora del perfil de su deuda externa… En fin, todos estos elementos hacen que la región reciba en muchas mejores condiciones que otros lugares el impacto de una crisis de tipo global.
Obviamente, no se puede estar completamente inmunizado y eso significa que vamos a tener que resignarnos. En los próximos dos años habrá un crecimiento bastante más bajo que en el pasado: de estar creciendo cerca del 5,5% de promedio, vamos a estar por debajo del 3%, y también va a existir alguna mayor dificultad de acceso a los mercados financieros internacionales. Pero vuelvo a decirlo, yo creo que se va a pasar la tormenta, y espero que la tormenta no sea más aguda de lo que ha sido hasta ahora.
Actualmente se está trabajando mucho en la integración regional, el último ejemplo es Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), ¿se está yendo por un buen camino en su opinión?
Yo creo que hay un camino largo para recorrer. En mi opinión, es muy importante que se consoliden los sistemas existentes, como Mercosur, la Comunidad Andina, la integración Centroamericana y lógicamente Unasur. Yo espero que en los próximos años se pueda avanzar de forma más sistemática en el conjunto de elementos que hacen un proceso de integración: en primer lugar, asegurar el libre comercio de bienes y servicios; el tener un enfoque común hacia el exterior, es decir, un arancel común apropiado. Sin olvidar los avances en los temas que hacen la integración de forma más clara, como son el tema de infraestructura, el de las empresas multinacionales que pueden desarrollarse entre países y, desde luego, la homogeneización de políticas macroeconómicas, que son un camino importante para poder lograr un avance que sea más sustantivo. Quizás el asunto de la integración regional no sea el que más preocupa en la calle.
Existen otros, como las desigualdades sociales o la cohesión social, ¿es ése el principal problema que vive la región?
Si bien América Latina ha mejorado notablemente, o ha reducido de forma notable los índices de pobreza, todavía es una región con muy mala distribución de la riqueza. Es una prioridad importante, pero no se puede mirar sólo el tema de la reducción de pobreza o mirarlo de forma independiente, inconexa. Es parte importante, integral diría yo, de un modelo de crecimiento económico de buena calidad, donde la eficiencia, el aumento de productividad y la mayor inversión en estabilidad macroeconómica son pilares fundamentales. Hay que analizarlo en ese conjunto.
¿Cómo calificaría la relación, en todos los ámbitos, entre Europa y América Latina como conjuntos regionales?
Obviamente, hay un ámbito cultural, principalmente con España, que es excelente. Preocupa, ya en el ámbito más global, la existencia de asimetrías importantes. Creo que la tendencia europea de cierto proteccionismo que afecta esencialmente a América Latina es algo que preocupa. Desde mi punto de vista hay que trabajar en esa línea, en términos de mejorar las condiciones de acceso de los productos latinoamericanos en Europa, porque allí existen muchos subsidios todavía y mucha protección.
¿Qué importancia tiene en este contexto de relaciones birregionales la cooperación al desarrollo?
La cooperación es muy importante, es un elemento que ayuda, especialmente a los países de menor desarrollo, pero no es un sustituto a los otros elementos. Yo creo que es parte integral de un conjunto de componentes, donde yo diría que la asimetría en material comercial es más importante que la propia ayuda al desarrollo. Ayuda mucho que los países tengan acceso y haya posibilidades de inversión. En definitiva, que la ayuda externa, especialmente para los países más pobres, es muy bienvenida, pero no es un sustituto a los asuntos comerciales y de inversión.
¿Es la inversión directa europea suficiente o debe seguir creciendo?
Considero que ha habido un esfuerzo importante, pero sí nos gustaría ver un mayor crecimiento de esa inversión.
EL PAPEL DE ESPAÑA
¿Y cómo es el papel de España en este caso?
España es uno de los principales inversores, no hay duda. Lo que sí sería interesante ahora es motivar una mayor inversión en otros sectores. Ha habido una inversión muy fuerte en infraestructuras, servicios y en banca especialmente, pero sería bueno también atraer inversión de empresas de tamaño mediano, que puedan participar en procesos productivos y de servicios, que son tan importantes.
En muchas ocasiones, ciertos organismos han criticado el papel de las corporaciones españolas en América Latina, ¿hay ética en su modo de actuar?
Siempre existen los temas de denuncias sobre alguna materia. Mi impresión es que las empresas españolas no son nada espectacularmente diferente de lo que ocasionalmente puede pasar. No se puede señalar a empresas europeas como responsables de un fenómeno como este.
Trinidad Jiménez, secretaria de Estado para Latinoamérica en España, dijo en un seminario de esta Fundación celebrado el pasado verano que Europa debe ser el referente para América Latina en temas de integración regional, ¿está de acuerdo con esta afirmación? Absolutamente.
Yo creo que si los temas de integración se aproximan más al modelo que ha seguido Europa, vamos a tener mucho más éxito. Es necesaria una mezcla entre apertura de comercio, infraestructura, el hecho que haya un tratamiento a las asimetrías haciendo un esfuerzo para levantar a los países y regiones de menos desarrollo por parte de los países más ricos… Otro hecho que es muy importante es el tener políticas macroeconómicas más homogéneas, que permitan eventualmente una unidad monetaria, pero con el tiempo, claro. Y, desde luego, intentar trabajar en la parte real de la economía: en el caso europeo el carbón y el acero fueron el origen, en América Latina tenemos que buscar un sector que pueda jugar ese rol, la energía podría ser un buen motor.
¿Está jugando España un papel clave como puente entre ambos conjuntos regionales o cree que podría ser más activa en este sentido?
Bajo mi punto de vista, España ha jugado un rol muy importante, muy apreciado en la región, aunque, obviamente, se da la bienvenida a que haya un mayor papel en esa materia. Pero desde mi punto de vista no hay quejas.
MICROCRÉDITOS
La Corporación trabaja sobre todo con grandes capitales y grandes proyectos, ¿pero hasta qué punto son importantes los microcréditos?
Trabajamos con toda la gama de financiación: proyectos de infraestructura grandes, pasando por proyectos medianos en el sector privado; trabajamos en empresas grandes, medianas, pequeñas y micro. En las microfinanzas, las microempresas, es un área donde la CAF tiene una experiencia muy rica en más de 16 países de la región.
¿Es una buena forma para llegar a la base?
Totalmente. Es un mecanismo necesario, junto con el desarrollo de pymes, para que nuestra labor llegue a toda la población.
Una de las mayores infraestructuras que se están desarrollando ahora mismo en América es la ampliación del Canal de Panamá, ¿qué puede suponer esto, porque también hubo voces críticas sobre la conveniencia o no de la ampliación?
Es un proyecto de gran importancia, no sólo para Panamá, sino para América Latina. Nosotros apoyamos fuertemente el proyecto. Hace unos días hemos aprobado un préstamo de 400 millones de dólares para la ampliación del Canal, junto con el recurso de otras instituciones.
PLANES DE INTEGRACIÓN
¿Hay algún otro proyecto en marcha que crea que debe ser remarcable?
Sí. Nosotros en integración física latinoamericana tenemos muchos planes. En los últimos seis años hemos aprobado más de 55 proyectos de esa naturaleza, que representan una inversión total, incluyendo el Canal de Panamá, de más de 20.000 millones de dólares, de los cuáles la CAF está financiando con recursos propios unos 6.000 o 7.000 millones, el resto viene de otras fuentes. Hay proyectos de gran importancia en carreteras, puentes, gasoductos, comunicaciones, que deben ser apoyados. Y en todos ellos hay que tener mucho cuidado en garantizar el desarrollo sostenible.
Imagino que el desarrollo sostenible es una parte importante a la hora de evaluar un proyecto.
Por supuesto, inclusive tenemos recursos para ayudar en la preparación de los estudios de factibilidad, para que ya de partida se incluyan los temas ambientales. El reloj corre y el tiempo acaba, pero no la jornada de Enrique García que prácticamente acaba de empezar aunque el sol ya se esté poniendo en Madrid.