ENTREVISTA DEL PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EUROPEA, DURAO BARROSO, con revistaforum.com

(Bruselas, 15 de septiembre de 2008) José Manuel Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea, analiza para revistaforum.com, de la Fundación Euroamérica, la crisis económica, la situación de la Unión Europea tras el no irlandés al Tratado de Lisboa, las políticas medioambientales y de investigación, las relaciones con el Mediterráneo y América Latina, y las recientes medidas en materia de inmigración de la UE. Para Durao Barroso, las cuestiones institucionales son importantes pero no deben impedir que Europa responda de manera eficaz a las preocupaciones de los ciudadanos, entre ellas, la crisis a la que la Unión Europea está haciendo frente, gracias a las reformas emprendidas en años anteriores, que han fortalecido las bases y los mecanismos de ajuste de la economía europea.

PROBLEMAS INSTITUCIONALES DE LA UE

¿Cómo definiría el presente y el futuro de la Unión Europea tras el no del referéndum irlandés?

Irlanda ha votado «No» al Tratado de Lisboa. Cabría haber imaginado una posibilidad mejor, pero no es la primera vez que se produce esta clase de situación y estoy convencido de que, con la colaboración del Gobierno y del pueblo irlandés, conseguiremos dar una respuesta adecuada a las preocupaciones expresadas por los que han rechazado el Tratado. El Tratado de Lisboa es necesario, en efecto, para abordar mejor los retos a los que se enfrenta Europa, los retos de una Europa ampliada y que debe incrementar su papel en la escena mundial, en beneficio de todos sus ciudadanos.

Por otra parte, creo que es más importante que nunca centrarse aún más en lo que interesa, en primer lugar, a los europeos: el empleo, el poder adquisitivo, el precio de la energía, la cohesión social, la seguridad, la inmigración, la inflación, el recalentamiento del planeta ... Las cuestiones institucionales son determinantes, pero no deben ocultar la necesidad primordial para Europa de responder, de manera concreta y eficaz, a las prioridades diarias de la inmensa mayoría de nuestros ciudadanos.

Tampoco se logró aprobar el Tratado Constitucional ¿Cuánto puede afectar realmente la ausencia de una Constitución?

La palabra «Constitución» se utiliza normalmente para una estructura estatal. Ahora bien, Europa no es un Estado. Es una estructura internacional muy integrada, sin equivalente en el mundo, con una arquitectura institucional particular que le es propia. Quizás sea éste el motivo por el cual el término «Constitución», utilizado por el Tratado procedente de la Convención Europea y que sustituía a los Tratados existentes, fue mal percibido, en vez de ser entendido como un mensaje positivo, federalista y movilizador. Después de los referéndums francés y neerlandés de 2005 se optó por la técnica clásica de la enmienda de los Tratados existentes y se negoció un nuevo Tratado, el Tratado de Lisboa, que es un texto necesario para hacer que Europa recorra una etapa suplementaria en un mundo en permanente evolución.

¿Cree que es suficiente con las bases pactadas en Lisboa?

El Tratado de Lisboa es un buen Tratado. Un Tratado ambicioso. Y la Comisión siempre ha apoyado su ratificación. Permitiría instaurar una Europa más democrática, más transparente, más eficaz, más coherente, más solidaria y más fuerte que hoy, particularmente en la escena internacional y mundial. Se inscribe en un proceso de «construcción europea» iniciado hace más de 50 años.

Cada Tratado que hemos firmado desde el Tratado CECA, constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero- los dos pilares de la economía de aquella época - pasando por el Tratado de Roma de 1957, el Acta Única de 1986, el Tratado de Maastricht de 1992, el de Ámsterdam de 1997 o el de Niza de 2001, ha permitido avances considerables en ámbitos tan diversos y cruciales como la libre circulación de personas, trabajadores, mercancías, servicios y capitales, la libertad de establecimiento, la supresión de los derechos de aduana, la política agrícola y comercial común, la de transportes, la política de ayuda estructural a las regiones más desfavorecidas, la de investigación, la de medio ambiente, la de protección del consumidor o la política de salud. El Tratado de Lisboa es un excelente instrumento, que nos permitiría, dentro de la aceptación de nuestras diferencias, contribuir a hacer entrar plenamente a Europa en el siglo XXI.

LA UE ANTE LA CRISIS ECONOMICA

¿Cuáles son las fortalezas de la UE frente a la crisis económica y la desaceleración de Estados Unidos?

La relativa fortaleza de la economía de la UE, a la vista de la magnitud de los impactos, es la consecuencia de la mejora de los fundamentos económicos. Durante 2007 no hubo desequilibrios macroeconómicos. Tanto la deuda pública como la balanza por cuenta corriente arrojaron déficits por debajo de cero, incluso existiendo grandes diferencias entre los Estados Miembros, con algunos países registrando un nivel significativo de necesidades de financiación externa. Los presupuestos familiares y los balances de las empresas han mejorado de forma importante en los últimos años, haciendo a estos sectores más fuertes. El fuerte impulso dado al mercado laboral ha logrado una bajada de la tasa de desempleo al 7% de la población activa, la tasa más baja en más de 15 años.

Además, y a pesar de la revisión a la baja del crecimiento global, sigue en línea con su media a largo plazo, reflejando la creciente importancia de las economías emergentes y su relativa fortaleza ante la actual coyuntura. Adicionalmente, cabe destacar que la importancia de los Estados Unidos como socio comercial ha disminuido en el tiempo, siendo cada vez más importantes para el crecimiento de las exportaciones de la UE las economías emergentes y los países productores de petróleo.

Finalmente, aunque las condiciones de los créditos se han endurecido claramente, continúa firme el crecimiento del crédito al sector privado, especialmente a las empresas no financieras. De hecho, el efecto en la economía real hasta ahora debe considerarse relativamente limitado, teniendo en cuenta los importantes impactos a los que se está enfrentando la economía europea. Sin embargo, la crisis financiera podría tener un efecto retardado en la economía real. Esto podría ser una señal de que este retraso seria más largo de lo esperado en un principio. En cierta medida se podría tomar como una prueba de la fortaleza mejorada de la economía de la UE.

Las turbulencias en los mercados financieros, el precio del crudo y de las materias primas y los alimentos básicos y el aumento del número de parados, son algunos de los síntomas de la crisis que atraviesa la economía a nivel mundial. ¿Europa está preparada para hacer frente a esta delicada situación?

Aunque la economía de la UE sea más resistente que antes, gracias en parte al impacto positivo de las anteriores reformas estructurales y al aumento de la credibilidad de las políticas macroeconómicas, Europa no puede evitar el verse afectada. La agitación financiera ha resultado ser más profunda, amplia y duradera de lo previsto, aunque puede que estemos más cerca del final de la crisis que de su principio. La recesión en EE.UU. también parece ser más pronunciada y prolongada, y los precios de los productos alimenticios siguen subiendo. En conjunto, comparado con la previsión del otoño de 2007, el crecimiento del PIB para la UE fue revisado a la baja en medio punto porcentual, tanto para este año como para el próximo, hasta un 2 % en 2008 y un 1,8 % en 2009 en la previsión de la Comisión de la primavera de 2008, mientras que la inflación se revisó sustancialmente al alza.

Pese a estas revisiones, la economía europea está relativamente en buena forma, y yo aconsejaría prudencia frente a la eventualidad de apelar automáticamente a políticas económicas activas en la coyuntura actual. Mientras que EE.UU. se basa en medidas fiscales discrecionales y en una intensa flexibilización de la política monetaria, se espera que una posible desaceleración de la economía en la UE sea menos pronunciada, ya que nuestros estabilizadores automáticos son bastante más potentes. Éste es, pues, el momento de permitir que dichos estabilizadores actúen plenamente sin perder de vista los objetivos presupuestarios a medio plazo, teniendo en cuenta la necesidad de asegurarse de que la hacienda pública siga siendo sostenible ante el envejecimiento de la población.

Por otra parte, en lo que se refiere a la subida del coste de la energía de los meses pasados, el Consejo Europeo subrayó recientemente que deben evitarse las intervenciones distorsionadoras. Por el contrario, es fundamental que nuestras políticas faciliten y apoyen el ajuste económico necesario tras la subida del precio del petróleo. Cualquier ayuda a los ingresos para atenuar los efectos perjudiciales debe ser temporal y dirigirse a los grupos más vulnerables. Además, es de la máxima importancia reducir la demanda energética promoviendo la eficiencia, y reducir aún más nuestra dependencia de las importaciones de petróleo mediante la diversificación de nuestras fuentes energéticas.

¿Hasta qué punto está funcionando la Estrategia de Lisboa?

La estrategia de Lisboa renovada para el crecimiento y el empleo ha estado produciendo resultados positivos desde su relanzamiento. Se han creado 6,5 millones de nuevos empleos en los dos últimos años. La tasa de productividad se ha incrementado por primera vez en 10 años. Y el desempleo se encuentra en su nivel más bajo en 25 años.

Creo que Lisboa es una estrategia válida para todas las situaciones. Fue la estrategia correcta cuando las condiciones económicas eran buenas. Y lo es ahora cuando la situación económica general es más difícil. La agitación económica simplemente refuerza las necesidades de reforma.

La estrategia de Lisboa no puede acabar con los impactos externos que Europa está actualmente presenciando. Pero puede lograr que nuestras economías sean más flexibles y resistentes y estén mejor preparadas para soportar esos impactos. Por ejemplo, puede ayudar a combatir la creciente inflación que está afectando a muchos Estados Miembros. Esta inflación es debida en parte a factores externos. Pero, en algunos casos, el efecto se amplia por la falta de competitividad en los mercados interiores. Unos mercados flexibles y competitivos ayudarán a mantener la inflación controlada.

Por todo ello, me felicito porque el Consejo Europeo de primavera, celebrado en marzo, lanzara un nuevo ciclo de Lisboa hasta 2010, poniendo el mayor énfasis en la puesta en práctica de las reformas pendientes.

MEDIO AMBIENTE E INNOVACIÓN

Los estados miembros de la Unión Europea acordaron en 2007 recortar las emisiones contaminantes para 2020 e incrementar la proporción de energía eólica, solar, hídrica y undimotriz en esa misma fecha. ¿Busca Europa liderar la lucha contra el cambio climático?

Consciente de los impactos actuales y futuros del cambio climático, tal y como los describe el IPCC, que ha sido galardonado recientemente con el premio Nóbel de la Paz, la Unión Europea ha asumido la responsabilidad de promocionar un cambio de actitud y de liderar la lucha contra el cambio climático.

Coincido con el Secretario General de las Naciones Unidas en considerar el cambio climático como "el desafío de nuestro tiempo". Un desafío, ya que años de esfuerzos para lograr un desarrollo socio-económico se ven amenazados por las consecuencias del cambio climático. Los científicos nos alertan ya del advenimiento de crisis por la escasez o falta de agua, de crisis alimentarias y de otros desastres. Y estas difíciles condiciones de vida van a afectar primero a los pobres y a los más desfavorecidos, ya que el cambio climático va empeorar aún más sus condiciones de vida. Se están también analizando actualmente las relaciones entre el cambio climático y la seguridad internacional, con la conclusión de que el cambio climático agrava las amenazas que ponen en peligro la seguridad. Y en este caso, ¿quiénes serán también las primeras víctimas? De nuevo, los más pobres, los que viven en los países más débiles y menos estructurados y los que ya sufren.

Por eso, la Unión Europea considera que la lucha contra el cambio climático es un deber urgente. Este desafío puede ser una oportunidad para Europa y también para el mundo. Todos tenemos que cambiar de modelo de desarrollo hacia un modelo que no se base tanto en el carbón sino en las energías renovables, respetuosas con el medio ambiente. Tomemos como ejemplo Dinamarca y la energía eólica. Hace algunos años, cuando los daneses invirtieron en esta energía, muchos pensaban que era una apuesta perdida. Ahora Dinamarca es el primer ex portador de energía eólica y ha adquirido un conocimiento irremplazable. Lo mismo se puede decir de los biocarburantes. Hay muchas discusiones y debates sobre el biodiesel y el etanol, pero es necesario subrayar que la reciente propuesta legislativa de la Comisión Europea incluye una obligación de sostenibilidad. Así, en pocos años, los biocarburantes en Europa garantizarán una reducción de carbón de al menos un 35%, garantizando al mismo tiempo la protección de la biodiversidad y de los bosques.

Europa tiene la ambición de liderar las negociaciones sobre el cambio climático sobre la base del principio de responsabilidad global y diferenciada, pero es un desafío que tenemos que superar juntos para demostrar que una vía de desarrollo sostenible basada en una utilización reducida del carbón no sólo es posible sino que brinda posibilidades para todos.

Uno de los medios esenciales para asegurar el crecimiento futuro consiste en explorar el potencial y la innovación europea. ¿Qué planes tiene Europa en el ámbito tecnológico y de la I+D?

Fue en 2000, como parte de la Estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo, cuando el Consejo Europeo aprobó el concepto de Espacio Europeo de Investigación (EEI), con el objetivo de consolidar el potencial europeo de investigación e innovación de Europa. Ésta tenía la ambición de convertirse en una de las economías basadas en el conocimiento más dinámica y competitiva del mundo, cuando no en la más dinámica y competitiva de todas. El concepto de EEI debe combinar un «mercado interior» europeo de investigación abierto al mundo, en el que los investigadores, la tecnología y el conocimiento circulen libremente, con una coordinación efectiva a escala europea de actividades de investigación, programas y políticas nacionales y regionales, y con iniciativas que se ejecuten y se financien a nivel europeo. Por otra parte, la internacionalización se está acelerando en muchos ámbitos de la ciencia y de la tecnología, lo que hace que la cooperación internacional resulte una propuesta provechosa para todas las partes. Ésta es la razón por la cual los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE, América Latina y el Caribe recomendaron el desarrollo de un Espacio del Conocimiento UE-ALC tras la Cumbre de Madrid de 2002.

El desarrollo cuantitativo y cualitativo del Espacio Europeo de Investigación es vital para hacer realidad las ambiciones de Europa en una economía cada vez más globalizada y para enfrentarse a los desafíos y oportunidades de sostenibilidad, reflejando la creciente interdependencia entre Europa y otras partes del mundo. El 7º Programa Marco de Investigación desempeña un papel importante al ser el instrumento financiero de la UE para apoyar la I+D con un presupuesto de más de 50000 millones de euros de 2007 a 2013. La cooperación internacional tiene que generalizarse, por lo que se ha integrado plenamente en los principales programas del 7° Programa Marco de Investigación. En un contexto más amplio, la política científica busca un nuevo equilibrio entre la competencia y la cooperación internacionales, así como una consolidación de las vinculaciones con otras muchas políticas a escala europea e internacional para aumentar el valor añadido de la inversión pública en este campo.

El Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética (Plan EETE) es otro ejemplo que aborda un importante desafío para Europa y para el mundo. El Plan EETE, que es un pilar integrante de las políticas energéticas y de cambio climático de Europa, tiene por objetivo acelerar el desarrollo y despliegue de tecnologías con escasas emisiones de CO2 mediante un conjunto coherente de acciones, incluida la programación conjunta y las iniciativas industriales europeas.

Otra nueva iniciativa creada con arreglo al 7° Programa Marco de Investigación para consolidar nuestra excelencia científica es la creación del Consejo Europeo de Investigación (CEI). El Consejo Europeo de Investigación es el primer organismo de financiación europeo creado para apoyar la investigación en las fronteras del conocimiento impulsada por los investigadores. Su objetivo principal es estimular la excelencia científica, apoyando y alentando a los mejores y más creativos científicos, eruditos e ingenieros para que se muestren más atrevidos y asuman riesgos en su investigación. Se alienta a los científicos a ir más allá de las fronteras establecidas del conocimiento y de los límites actuales de las disciplinas.

EL MEDITERRANEO Y AMERICA LATINA

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha presentado un proyecto para una Unión Mediterránea. Parece el nuevo paraguas político para el partenariado Euro-mediterráneo o Proceso de Barcelona que surgió en la Ciudad Condal en 1995. ¿Podría implicar una división norte-sur?

Gracias al Presidente Sarkozy, las relaciones de la Unión Europea con los países terceros mediterráneos están otra vez en el centro del debate europeo. Se trata de una ocasión idónea para reforzar estas relaciones aumentando el grado de co-apropiación, de eficacia y de cooperación del Proceso de Barcelona. Sin este nuevo impulso hubiéramos continuado nuestro trabajo rutinario que, a pesar de que obtiene resultados nada desdeñables, no consigue transmitir un mensaje positivo por a los ciudadanos de ambas orillas del Mediterráneo. Y por supuesto, no implicará una división norte-sur; al contrario, debería significar más cohesión y más eficacia en nuestros contactos.

¿Cuáles son los principales logros y carencias en las relaciones entre la Unión Europea y América Latina?

Desde mi punto de vista, el principal logro de las relaciones entre nuestras regiones es precisamente haber tenido la ambición de crear vínculos que no se limitan a las cuestiones bilaterales, que tienen por supuesto una gran relevancia en la ejecución diaria y concreta de nuestra cooperación, sino que van más allá, desarrollando las dimensiones sub-regionales y regionales para tener una amplia visión política de cuales deben ser las prioridades de nuestra agenda conjunta. Esto es algo que a mi entender no sucede de manera tan elaborada con ninguna otra región de características comparables. Y esto es así por la gran diversidad de áreas de trabajo que nutren nuestra relaciones, desde la cooperación al desarrollo, hasta las relaciones comerciales, la investigación, la educación superior, las inversiones, el diálogo político, el apoyo a los procesos de integración regional, y así un largo etcétera de elementos que nutren nuestras relaciones.

¿Cree que la UE puede ser un modelo de integración para América Latina?

Creemos en la idea de solidaridad o incluso unión política entre países que comparten un vínculo que puede ser de diferente índole, ya sea geográfico, histórico o económico por ejemplo. Y ciertamente la UE, con sus 50 años de proceso de integración de gran profundidad y extensión, tiene experiencias institucionales y políticas que podemos y queremos compartir con Latinoamérica. Pero, la UE no es ni pretende ser un modelo para nadie. Para nosotros es un proyecto que nos ha dado mucho en términos de prosperidad y paz, y desde esa perspectiva creemos que puede ser una herramienta muy útil para otras partes del mundo también.

¿Cómo se podría mejorar el diálogo y la cooperación entre Europa y América Latina?

Europa y América Latina disfrutan ya de de un diálogo y de una cooperación que no tiene parangón con ninguna otra región del mundo de características similares. Efectivamente, transcurridos 10 años desde que subscribimos nuestra Asociación Estratégica en la Cumbre de Río de Janeiro, hemos sido capaces de superar la fase inicial y necesaria de definición de nuestra agenda e intereses comunes en términos globales, para pasar durante la Cumbre de Lima, del pasado mayo, a tratar de manera concreta un número más limitado de cuestiones que consideramos de carácter prioritario.

Esto es así porque nuestra asociación requiere un proceso constante de revisión y consolidación, ante un contexto internacional y regional en cambio permanente. Por ejemplo, nuestros socios latinoamericanos y del Caribe disfrutan desde hace aproximadamente un lustro de una coyuntura económica prometedora gracias a las mejores condiciones de los intercambios internacionales, pero también a la aplicación de políticas económicas y monetarias prudentes, que deberían permitir la diversificación de sus economías nacionales y una mejor cooperación regional. Esto necesita ser reflejado en nuestro diálogo conjunto.

Por otro lado, los procesos de negociación en curso con las diferentes regiones latinoamericanas, el lanzamiento de la Asociación Estratégica con Brasil y México, los ya existentes Acuerdos de Asociación con este último país y con Chile, así como el recientemente negociado Acuerdo de Asociación Económica con el Caribe, permiten divisar un horizonte en el que las relaciones de la totalidad de países latinoamericanos y el Caribe con la Unión Europea se verán dotadas de los instrumentos más avanzados para hacer de nuestra asociación estratégica un modelo de relaciones interregionales dentro de la política exterior de la Unión. Su éxito dependerá en gran medida de la profundización de las instituciones y las políticas de integración de las diferentes organizaciones regionales latinoamericanas y caribeñas, para lo cual la Comisión Europea siempre ha manifestado su más decidido y sincero apoyo político al desarrollo de tales organizaciones.

Para materializar estas aspiraciones en el marco de nuestra Asociación bi-regional, la Cumbre de Lima proporcionó también la ocasión de buscar compromisos en el ámbito de las negociaciones en curso para nuevos acuerdos de asociación sub-regional con la Comunidad Andina, Centro América, y el MERCOSUR. Somos conscientes de que existen razones que dificultan o ralentizan algunas de estas negociaciones, y creemos que es posible encontrar la flexibilidad necesaria para hallar soluciones siempre y cuando exista una auténtica ambición política de avanzar juntos. Europa posee esta ambición y la Comisión Europea trabaja duro para hacer de los acuerdos de región a región una realidad Por otro lado, para que el objetivo anunciado en la Cumbre de Lima de concluir las negociaciones en el transcurso del 2009 se torne una realidad, es imprescindible que todos los estados miembros de las distintas organizaciones regionales latinoamericanas demuestren su voluntad política de avanzar por este camino.

PROGRAMAS DE LA UE PARA AMERICA LATINA

¿Es necesario aumentar la dotación de los programas culturales y financieros de la Unión Europea para América Latina?

América Latina tiene una importancia estratégica para la Unión Europea, como se ha demostrado en las sucesivas cumbres celebradas entre ambas regiones, y la cooperación es una de las herramientas más importantes utilizada para responder a los diferentes retos de nuestra asociación estratégica bi-regional. La programación prevista para el período 2007-2013, con un presupuesto de 2.692 millones de euros, ha supuesto un incremento en términos relativos de casi el 30% con respecto al periodo anterior. En el marco de la cooperación regional, existen numerosos programas que tratan de reforzar los lazos entre ambas regiones, a través del intercambio de experiencias y la creación de redes en temas tales como la educación y los intercambios de estudiantes.

En concreto, cabe destacar el programa ALFA III , con una dotación financiera de 60 millones de euros para el período 2007-2010, que se centra en proyectos del ámbito académico que tienen un impacto importante en la sociedad y en la economía.

Igualmente, destaca el programa EUROsociAL, con una dotación financiera de 40M€ para el período 2007-2010, que tiene como principal objetivo lograr la cohesión social. Este programa actúa, entre otros, en el ámbito de la educación.

Por otra parte, está actualmente en preparación para su adopción a finales de 2008, el programa Erasmus Mundus, con una dotación financiera de 41,6 millones de euros, que promoverá los intercambios académicos, además de conceder becas. Supone la continuación del programa ALBan, cuyo objetivo era reforzar la cooperación en el ámbito de la educación superior.

En relación con los programas financieros, hay que destacar la actividad de financiación llevada a cabo por el Banco Europeo de Inversiones. En concreto, para el período 2007-2013, esta institución financiera dispone de 2.800 millones de euros para operaciones desarrolladas en los países de América Latina.

¿Cuales son los planes agrícolas de la Unión Europea hacia América Latina?

Uno de los ejes prioritarios de la cooperación de la Comisión Europea con América Latina ha sido el desarrollo rural. Sin embargo, los ejes prioritarios de la cooperación hacia esta región actualmente se centran en la Cohesión social y en la Integración regional, y sobre todo, desde la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea y de América Latina y del Caribe que tuvo lugar en Guadalajara en el 2004. Estas prioridades fueran confirmadas en la Cumbre de Viena en el 2006 y en la reciente (Mayo 2008) Cumbre de Lima.

Además de la prioridad acordada a los dos temas arriba mencionados, la Comisión Europea, desde que existen políticas sectoriales para el desarrollo rural y para la generación de empleo a nivel local, ha concedido su ayuda utilizando la modalidad de apoyo presupuestario a acciones del Gobierno en ambos sectores, como en los casos de programas en Nicaragua y en Ecuador.

LA UE, SEGUNDO INVERSOR EN AMERICA LATINA

¿Cuáles son las iniciativas para aumentar las inversiones europeas en Latinoamérica?

Durante los últimos 20 años, las empresas europeas han realizado importantes inversiones en América Latina y el Caribe. La Unión Europea es el segundo inversor en la región. El crecimiento potencial de la inversión en Latinoamérica sigue siendo muy importante, porque las oportunidades existen, especialmente en los sectores estratégicos: banca, telecomunicaciones y energía.

La Comisión Europea sigue muy de cerca la cuestión de la seguridad de las inversiones europeas en Latinoamérica, ya que es necesario que los inversores tengan transparencia y certeza jurídica sobre el acceso a los mercados y seguridad para las inversiones una vez efectuadas. En este sentido, el desarrollo económico positivo en Latinoamérica y el fortalecimiento del marco legislativo son elementos positivos. Los Acuerdos de Asociación entre la UE y sus socios en Latinoamérica, actualmente en fase de negociación, deben desempeñar un papel crucial para el establecimiento de un marco de seguridad que permita un incremento sustancial de los flujos de inversión en ambas direcciones.

En el marco de la cooperación regional con América Latina, la Comisión Europea mantiene un programa de cooperación económica (AL-INVEST), cuyo objetivo es apoyar la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas de América Latina, en colaboración con sus socios europeos, con el fin de contribuir a la cohesión social de la región. En concreto, la convocatoria AL-INVEST IV, que cubre el período 2009-2012, cuenta con un presupuesto de 50 millones de euros, otorgándose subvenciones por un máximo del 80% de los costes elegibles de cada acción.

¿Están la Unión Europea y América Latina preparadas para la globalización?

Hace ya muchos años que existe la globalización. Desde un punto de vista económico, el volumen comercial mundial casi se ha duplicado en los últimos diez años, y el comercio internacional de la UE está aumentando aproximadamente un 5 % anual. Desde una perspectiva política nos hemos enfrentado a un número creciente de problemas, como el terrorismo, la degradación del medio ambiente y enfermedades como la gripe aviar, que requirieron una cooperación y una actuación políticas a escala mundial. Ahora, incluso desde una perspectiva social resulta preciso abordar los problemas a escala mundial, debido a sus repercusiones transfronterizas como consecuencia de las potenciales repercusiones militares, las tensiones migratorias y la interrupción de los flujos comerciales.

Dado el número de iniciativas internacionales políticas, económicas y de otro tipo que ha emprendido la UE, podemos afirmar que, sin lugar a dudas, la UE no solamente se ha subido al tren de la globalización, sino que además está tomando una parte activa en su conducción. Y a este respecto siempre hemos buscado socios para dirigir y organizar mejor el futuro. América Latina no es ninguna excepción en este sentido. Hace ya mucho tiempo que la UE ha reconocido el gran potencial de América Latina para los asuntos económicos y políticos a escala mundial. Por ello, la relación ha evolucionado considerablemente durante las últimas tres décadas, incluyendo reuniones periódicas a nivel de Jefes de Estado y de Gobierno para abordar los desafíos importantes - la última de las cuales, como ya he dicho, se celebró en Lima en mayo pasado- y reuniones ministeriales del grupo UE-Río, la última de las cuales tuvo lugar en Santo Domingo en abril de 2007, reuniones que constituyen un importante foro para el diálogo político entre las regiones.

LA INMIGRACIÓN EN LA UE

¿Qué medidas está adoptando Europa para controlar la inmigración procedente de América Latina? ¿Y para la integración de aquellos ciudadanos latinoamericanos que llegan legalmente a los países miembros de la Unión?

Como ustedes saben, la Unión Europea ha emprendido recientemente la ambiciosa tarea de forjar una política de migración global -una política que cubra todos los aspectos de la migración, desde la integración al control fronterizo. Esta política no se centra en regiones geográficas específicas -se aplica a todos los terceros países, incluidos los de América Latina. Así que no se ha tomado ninguna medida particular para controlar la inmigración latinoamericana. Lo mismo ocurre en el caso de nuestras políticas de integración -se aplican a todos los inmigrantes, no solamente a los de América Latina.

Nuestra política está basada en los principios fundamentales de la protección de los derechos humanos, la igualdad, el estado de derecho y el respeto de la diversidad. Estos principios deben respetarse en los 27 Estados miembros y aplicarse a todos los aspectos de nuestra política.

Para la UE, la prevención de los flujos migratorios ilegales es una condición previa para abrir más vías a la migración legal y proporcionar más oportunidades para la integración de los emigrantes. Por ello, la legislación que estamos desarrollando en el campo de la migración legal viene acompañada de iniciativas para gestionar los flujos migratorios ilegales. Estamos desarrollando progresivamente un grupo de normas que cubren la inmigración legal, incluida la integración, en la que se definen claramente los derechos de los nacionales legalmente residentes de un tercer país. Se han adoptado hasta ahora cuatro Directivas (sobre los residentes a largo plazo, la reunificación familiar, la admisión de estudiantes y voluntarios y un procedimiento facilitado para la admisión de investigadores de terceros países). Las nuevas propuestas están sobre la mesa del Consejo y del Parlamento Europeo -en este caso, en relación con los emigrantes con un alto nivel de estudios y sobre los derechos socioeconómicos de todos los trabajadores de terceros países. Todo esto se está haciendo conforme a nuestro plan político sobre la migración legal adoptado en 2005.

Ese año, también presentamos la Comunicación «Una agenda común para la integración - El marco para la integración de nacionales de terceros países en la Unión Europea». Constituye un punto de referencia para las acciones emprendidas y los mecanismos establecidos en este ámbito, tal como la Red de puntos de contacto nacionales, manuales sobre la integración para los responsables políticos y los médicos, informes anuales sobre la inmigración y la integración, y un sitio Internet relativo a la integración. También tenemos previsto celebrar el Foro sobre la Integración Europea en 2009 con el fin de reunir a todos los interesados pertinentes en el conjunto de la UE. La integración de inmigrantes es competencia nacional, pero la Comisión Europea está haciendo todo lo posible para mejorar la coordinación e intercambiar las buenas prácticas

En cuanto a las medidas para controlar la inmigración, damos gran importancia a la gestión de las fronteras exteriores de la UE. Los progresos recientes a nivel de la UE incluyen mayor coordinación de la Agencia FRONTEX, la creación de equipos fronterizos de intervención rápida, la creación de un registro centralizado de equipamiento técnico de los Estados miembros, la Red europea de patrullas, etc. El Código de fronteras de Schengen merece una mención especial, ya que ha permitido un control más seguro de las fronteras de la UE.

El paso más reciente dado en el ámbito del retorno, después de la votación positiva en el Parlamento Europeo en junio, será la adopción de la Directiva de retorno que aspira a armonizar las normas en los Estados miembros en relación con la detención y la repatriación. Esta directiva representa un paso adelante histórico a nivel de la UE en un ámbito que era anteriormente competencia exclusiva de los Estados Miembros. De ahora en adelante, será posible, entre otra cosas, fijar periodos límites de detención, y asegurar que los derechos y la dignidad de los que están sujetos a las órdenes de repatriación queden completamente garantizados. Esta Directiva permitirá reducir las ''zonas grises" que pueden existir en las legislaciones de algunos Estados miembros de la UE. Permitirá luchar contra la explotación de los inmigrantes en situación irregular y reforzar por lo tanto la seguridad jurídica para todos los interesados. La Comisión supervisará de cerca este proceso.

La Comisión Europea y todos los Estados miembros están comprometidos en dar un nuevo impulso a nuestros esfuerzos en la lucha contra la trata de seres humanos. Estamos trabajando en el marco del Plan de la UE de 2005 sobre mejores prácticas, normas y procedimientos para combatir y prevenir la trata de seres humanos.

Se están planeando más medidas pero es evidente que para asegurar la gestión segura y ordenada de los flujos migratorios necesitamos la cooperación de nuestros socios -los países de origen. Lo consideramos esencial para llevar a cabo un diálogo abierto con los socios latinoamericanos con el fin de acordar los principios para una adecuada cooperación en el campo de la migración que vaya en beneficio de todos.

La agitación financiera ha resultado ser más profunda, amplia y duradera de lo previsto, aunque puede que estemos más cerca del final de la crisis que de su principio”



“El Tratado de Lisboa permitiría instaurar una Europa más democrática, más transparente, más eficaz, más coherente, más solidaria y más fuerte que hoy, particularmente en la escena internacional y mundial”


“La Unión Europea considera que la lucha contra el cambio climático es un deber urgente”



“Los Acuerdos de Asociación entre la UE y sus socios en Latinoamérica, actualmente en negociación, deben contribuir al establecimiento de un marco de seguridad que permita un incremento sustancial de los flujos de inversión en ambas direcciones”



"La Directiva de retorno permitirá asegurar que los derechos y la dignidad de los que están sujetos a las órdenes de repatriación queden completamente garantizados”

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