Trinidad Jiménez
"En Latinoamérica no ha habido ninguna
cruzada contra las empresas españolas"

Pilar Pérez Ramírez

La secretaria de Estado para Iberoamérica hace un balance de sus poli-ticas durante este último año y repasa la situación de las empresas españolas en los países de la región, además de mostrarse optimista con respecto a la firma de nuevos acuerdos comerciales.

Nº14 diciembre 2007


Lleva algo más de un año como responsable de la política española hacia América Latina. ¿Cuál es su balance de este periodo?

El objetivo bajo el cual se creó la Secretaría de Estado para Iberoamérica fue reforzar las relaciones con el conjunto de países de América Latina. Siempre existió una relación muy intensa, desde el punto de vista público y privado, pero quedaba el reto pendiente de coordinar mejor esas políticas y fortalecer más los vínculos, además de estrechar más la cooperación bilateral y coordinar nuestras posiciones en el escenario internacional. Se trataba de reforzar la idea de que todos somos parte de la comunidad iberoamericana de naciones y de que tenemos que tratar de poner en valor la gran fuerza de los iberoamericanos. También empezamos a sistematizar nuestras visitas a la región; yo ya he estado en todos los países latinoamericanos. En definitiva, hemos tratado de coordinar el trabajo que Españaya realiza allí con todos los ministerios. También hemos acompaña-do a las empresas en sus procesos de inversión. Ha sido una labor de una mayor presencia y coordinación, para que desde América La-tina se nos perciba como socios y aliados, cambiando el tono de la relación. Queremos tener con Iberoamérica una relación más de iguale"

Durante el último año muchos empresarios españoles han temido el ambiente existente en países como Venezuela. ¿Cómo valora para las empresas españolas las últimas declaraciones de Hugo Chávez? ¿Cómo puede afectar la nueva situación política a las in-versiones en el país?

Las empresas españolas, que tienen una presencia inversora muy grande en Venezuela, no tienen por qué resentirse de las últimas declaraciones de Chávez, en las que dijo algo así como que las iba a mirar con lupa, porque son empresas muy serias, que cumplen rigurosamente con la legalidad, prestigiosas y transparentes en su gestión. Los empresarios españoles han estado en sintonía con el Gobierno y han mantenido una posición de discreción sin responder a las agresiones verbales.

¿Qué cree que ocurrirá ahora en Argentina, primer destino de la inversión española? La nueva presidenta ya dio un toque de atención cuando vino a España antes de ser elegida...

Estoy convencida de que se mantendrán las mismas condiciones y reglas del juego que en el pasado. Afortunadamente, tras la crisis que sufrió el país yen la que hubo mucha incertidumbre, ya hay una actualización de tarifas, una normalización de las condiciones, y no creo que se produzcan cambios en el terreno económico, ni se espera ningún tipo de convulsión.

¿Hasta dónde cree que llegará la corriente populista en algunos países de la región? Ycómo afectará a los intereses españoles?

Quiero dejar claro que no ha habido ninguna cruzada contra las empresas españolas. Lo que ocurrió en Bolivia es que cuando llegó el presidente Morales al poder quiso renegociar los contra-tos con las empresas petroleras españolas, brasileñas y británicas. Los gobiernos pueden negociar, y las empresas tienen el derecho a decidir si siguen o si se marchan. Finalmente se llegó a un acuerdo, y eso es todo lo que hubo. El gobierno español apoyó a las empresas españolas en sus negociaciones y dirigió a Bolivia el mensaje de que había que respetar los derechos económicos de las compañías que ya habían invertido en su territorio. Continuaron porque Repsol y Petrobras llegaron a un acuerdo.

¿Cuáles son a su juicio los principales problemas de la región y qué solución tienen (reforma fiscal, corrupción, alta tasa de pobreza...)?

Una tarea pendiente en América Latina es la redistribución de la riqueza y la reducción de la pobreza y la desigualdad. Para hacerlo, básicamente hay que emprender reformas fiscales que aumenten los ingresos del Estado. Muchos países han iniciado estas reformas, aunque todavía queda camino por recorrer. Algunos países están haciendo un gran esfuerzo, como Chile, Argentina, Perú, Colombia, Guatemala... aunque sigue habiendo situaciones complicadas.

Lula realizó el pasado mes de septiembre su primera visita bilateral a España, en la que presentó un programa que abría muchas posibilidades de inversión a las empresas españolas. Hoy España es el segundo inversor extranjero en la región. ¿Cuáles son las nuevas oportunidades?

El programa de "aceleración del crecimiento" presentado por Lula tiene un presupuesto cercano a los 200.000 millones de dólares hasta el año 2012, lo que es una cifra enorme. Quieren invertir sobre todo en infraestructuras, nuevas tecnologías, construcción, comunicaciones... De las once grandes constructoras del mundo, siete son españolas, y Lula lo sabe.

¿Qué opina del clamor popular para los cambios en Cuba? Muchos quieren ir hacia una estructura capitalista de propiedad privada. ¿Cree que Raúl Castro será más aperturista y favorecerá los intereses de las empresas españolas?

La posición del gobierno español es la de mantener una interlocución permanente con las autoridades cubanas. España, por su especial vinculación con América Latina, no se puede permitir no tener un diálogo fluido y constante con todos los gobernantes, más allá de las naturales discrepancias existentes por tener dos sistemas políticos muy diferentes. Pero nuestra relación histórica, con lazos familiares, culturales, sociales y económicos, nos obliga a mantener esa relación. Además, en Cuba hay señales de cambio, y la responsabilidad de España es estar ahí, para cuando las autoridades cubanas emprendan cambios o reformas. Siempre desde una posición de mucho respeto y teniendo claro que el cambio tiene que ser inicia-do por los propios cubanos. Además, aunque parezca lo contrario, no hay muchas inversiones españolas en Cuba. En proporción son pocas, no hay un interés económico que prime sobre el interés político. Ahora mismo hay más exportaciones que inversiones. Y las empresas norteamericanas están deseando que se levante el embargo. Hay datos que sorprenden: Estados Unidos es el primer proveedor de alimentos a Cuba.

¿No hay miedo de que las empresas chinas copen el papel español en la región?

Por ahora, el proceso de expansión chino es lento, sosegado, es un país que hasta ahora ha estado replegado en sí mismo. Y ahora está comprando sobre todo materias primas. Todavía hay mercado para todos, por eso las empresas españolas no tienen miedo.

¿Qué papel puede jugar España en el desarrollo económico y social de los países centroamericanos?

En Centroamérica, España no ha tenido tantos intereses como responsabilidades, y en ello seguimos comprometidos. Hay un nivel alto de cooperación al desarrollo, y destinamos gran cantidad de recursos en materia de gobernabilidad.

Hablando de ayuda al desarrollo, ¿qué opina de casos como la ONG Intervida, cuyos directivos están siendo investigados por desvío de fondos?

La cooperación española no se hace a través de ONG. Lo que sí hacemos es un seguimiento muy estrecho de su funcionamiento, y las que no siguen los requisitos, son investigadas.

En un momento en que China e India están irrumpiendo con fuerza en el comercio internacional. ¿Qué papel tiene España como punta de lanza de la Unión Europea?

España siempre ha defendido que la Unión Europea mantenga relaciones más estrechas con América Latina. Creo que dos regiones con tanta identidad tienen que juntar sus vínculos. Aunque es cierto que ha habido altibajos en las negociaciones, nos gustaría que en las próximas cumbres se llegue a acuerdos, sobre todo en Centroamérica, para un posible acuerdo de asociación. Sin embargo, con Mercosur se podía haber avanzado más. Y en cuanto a la Ronda de Doha, no sé si alguna vez se podrá llegar a un acuerdo, pero se ve que hay una voluntad de flexibilizar posiciones. Se pueden mantener ambos procesos. Hay una voluntad, porque el escenario nos pide ser más flexibles.

¿Qué oportunidades latentes de inversión hay en Latinoamérica que España no ha aprovechado todavía?

Siempre hay oportunidades de inversión, ahora estamos inmersos en una segunda oleada. Hubo un proceso de privatización y ahora hay una segunda etapa que po-dría incidir en las infraestructuras y en las nuevas tecnologías. Hay un nicho de oportunidad para la pyme española, especialmente con posibilidades en el sector alimentario y vinícola.

¿Cuáles han sido los avances lo-grados en la última cumbre ibero-americana?

El lema de la cumbre fue el de la cohesión social, así que intentamos un programa de acción común para la reducción de la pobreza. También intentamos desarrollar el programa cultural de la cumbre de Montevideo, y se ha aprobado el Convenio Iberoamericano de la Seguridad Social, un hito fundamental.

¿Cuáles son sus próximos objetivos como secretaria de Estado?

Queremos seguir fortaleciendo las relaciones con todos los países de la región y aumentar nuestra presencia institucional. No se trata de desarrollar planes de trabajo en los países, sino que haya una mayor estabilidad económica y política. Y para ello tenemos un plan de acción en el que hemos implicado a muchos ministerios.

 

 

 

Una malagueña apasionada por las relaciones internacionales.

Nacida hace 45 años en el seno de una familia de juristas malagueños, la secretaria de Estado para Iberoamérica es licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y su trayectoria está marcada por una especialización en Relaciones Internacionales.

Con sólo 24 años, Trinidad Jiménez ingresó en las filas del PSOE, en cuya comisión ejecutiva federal ejerció como responsable de América Latina en la Secretaría de Relaciones Internacionales. Antes, de 1990 a 1992, había vivido en Guinea Ecuatorial, donde trabajó como profesora-tutora de Derecho Político en la UNED y en el Colegio Español en Bata.

A comienzos de su carrera fue también asesora de la comisión de Progreso Global de la Juventud de España y vicepresidenta del Partido de los Socialistas Europeos. En 2000 fue elegida secretaría de Política Internacional de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE.

Su amplio recorrido internacional sólo fue interrumpido en 2003, cuando encabezó la candidatura de su partido al Ayuntamiento de Madrid. Entonces fue elegida concejal y trabajó como portavoz del grupo municipal socialista en el consistorio madrileño. En la actualidad, además de ejercer como secretaria de Estado desde septiembre de 2006, es secretaría de Relaciones Internacionales de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE.

 
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