Pensamiento Iberoamericano fue una revista coeditada por la Cepal que nació en 1982 y murió quince años después. Hoy, tras ocho años de silencio, la Agencia Española de Cooperación (Aeci) presenta un nuevo número de esta publicación, cuyo objetivo es repasar la actualidad de América Latina desde el punto de vista de la economía política y otros análisis relevantes, como los socio-lógicos o culturales. Editada por la Fundación Carolina, está codirigida por Rosa Conde, directora de la entidad, y por Juan Pablo de Laiglesia, secretario general de la Aeci.
Mucho ha llovido desde el primer número de 1982, cuando comenzó la crisis de la deuda en Latinoamérica, uno de los principales males de la región durante toda la década. A finales de esa época las cifras macroeconómicas fueron algo más positivas, pero se vivió un duro estancamiento económico, un aumento de la pobreza y la duplicación del endeudamiento exterior. Hasta que en los años noventa apareció el primer Informe sobre Desarrollo Humano elaborado por el PNUD, que planteó la necesidad de compatibilizar el crecimiento económico con unas mayores tasas de desarrollo social. Se apostó por la inversión extranjera directa como factor clave para el desarrollo, que al final contribuyó a una alta dependencia a estos flujos internacionales por parte de los países internacionales. Así, tal y como relata el prólogo de la publicación, de 1997 a 2002 se vivieron, entre otras, las crisis financieras de Brasil, Uruguay, Ecuador y Argentina, y a partir de 2003, hasta la actualidad, se produjo un nuevo ciclo de bonanza económica, que actualmente "podría estar llegando a su fin" y que "no ha venido acompañado de logros tangibles en términos de reducción de la pobreza o de la desigualdad". Sin embargo, en esta época y desde 1998, las remesas provenientes del exterior casi se han triplicado, superando ya los 42.000 millones de dólares.
En este flamante número cero se revisa la agenda de desarrollo de la zona y se analiza la integración regional, la financiación internacional, la pobreza y la desigual-dad, pero además se estudian las migraciones, las instituciones y los asuntos energéticos. Su meta final es contribuir a reflexionar sobre la realidad y perspectivas de la región latinoamericana.