Ni siquiera el notable crecimiento que han vuelto a experimentar la mayoría de las economías latinoamericanas a partir de 2002, impulsado en buena medida por la demanda de materias primas de Asia, ha servido para corregir los problemas estructurales que aún presentan numerosos países en términos de infraestructuras, de modelos fiscales, de generación de empleo, de protección social o de distribución de renta". Partiendo de esta premisa, Andrés Collado, embajador director de la Escuela Diplomática, analiza en el prólogo del último cuaderno de la Escuela Diplomática los principales retos de la economía latinoamericana.
Collado también pone de manifiesto la profunda desilusión que se ha producido en amplias capas de la población en las instituciones democráticas, según puso de manifiesto el Informe Caputo de 2003, elaborado por mandato del PNUD, así como por posteriores "latinobarómetros". Según esos estudios, la mitad de la población (48,1%) prefiere el desarrollo económico a la democracia, y un 44,9% apoyaría a un gobierno autoritario si éste resolviera los problemas económicos de su país.
En los principales capítulos del cuaderno, el profesor y consultor Ramón Casilda Béjar analiza el "Consenso de Washington" y, por su parte, la directora general de Cooperación con Iberoamérica de la AECI, Aurora Díaz Rato, estudia la creación de la Secretaría General Iberoamericana surgida tras la XV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Salamanca.
Mientras, el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), de-pendiente de la ONU, estima que los países de la región crecerán en 2007 por quinto año consecutivo. Así, el producto interior bruto medio de la zona aumentó un 5,3% en 2006. Sin embargo, para este año, Cepal prevé una ligera des-aceleración del crecimiento, con un incremento del PIB del 4,7% en América Latina y el Caribe. Y si se alcanza esta cifra, la región conseguiría un incremento del PIB per cápita del 15% entre el periodo 2003 y 2007. Una buena noticia tras la crisis de deuda externa de los años 80 y de la volatilidad de los 90, a pesar de que el crecimiento sea inferior al de otros países en vías de desarrollo.