Carl Bildt
“La vuelta a las políticas populistas podría llevar a una mayor pobreza”
El ministro de Asuntos Exteriores sueco, miembro del patronato de la fundación Euroamérica, analiza el nuevo papel de China en el mercado latinoamericano y defiende las políticas de liberalización económica para la región como arma para combatir la desigualdad.
Angela Merkel ha señalado que es crucial aprobar la Constitución Europea en 2009. ¿Está de acuerdo? ¿Cree que será posible hacerlo sin reformar el texto?
El Tratado Constitucional ha sido elaborado cuidadosamente y ofrece unas buenas soluciones para preparar a la Unión Europea ante futuros desafíos. No hay que olvidar que 18 estados miembros lo han aprobado. Sólo dos estados lo han rechazado tras un referéndum nacional. Por eso, la presidencia alemana del Consejo Europeo hace bien en esforzarse en encontrar una solución a este aparente callejón sin salida. Me gustaría tener un nuevo Tratado de la Unión en 2009, pero creo que es demasiado pronto para decir si será posible. Primero hay que debatir sobre su contenido.
¿Qué papel puede asumir la UE en Iberoamérica? ¿Cree que los países europeos han hecho todo lo posible para mejorar las relaciones con la región?
El problema es que ahora puede ser un poco tarde para algunos por los intereses de las empresas chinas en la zona.
La Unión Europea ha sido tradicionalmente el principal inversor y socio comercial de América Latina, especialmente en el Sur. Pero en torno al año 2000, debido a una economía global debilitada y a una grave crisis en algunos países latinoamericanos, hubo un declive de los flujos económicos. Después de 2004 la situación ha mejorado, y estoy convencido de que las inminentes negociaciones sobre los acuerdos de asociación entre la UE y las organizaciones regionales latinoamericanas pueden tener como resultado mejoras que beneficiarán a todos. Además, las crecientes relaciones económicas entre China y Latinoamérica reflejan el extraordinario crecimiento del comercio internacional chino y, especialmente, su creciente demanda y necesidad de asegurar su acceso a las materias primas y las fuentes de energía.
En 2006 entró en vigor el primer acuerdo comercial entre China y un país latinoamericano, Chile. ¿Cuál cree que será el papel de China en la región durante este siglo? ¿Cree que sustituirá en gran medida a las inversiones europeas?
Creo que el papel de China -y de toda Asia- en la región seguirá creciendo. A corto y medio plazo no creo que nada de esto signifique una amenaza seria contra los intereses comerciales europeos, aunque en algunos mercados, los exportadores europeos encontrarán una mayor competencia.
En 2006, las exportaciones totales de América Latina casi alcanzaron los 660.000 millones de dólares, un 21% más que el año pasado. En parte, debido a nuevos socios comerciales, no sólo China, sino la India también. ¿Me podría hacer una previsión de cómo será la situación en la región en el año 2050? ¿Qué país se convertirá en su mayor socio comercial?
Se trata de un desarrollo positivo que refleja la creciente demanda de materias primas por parte de las economías asiáticas. Pero en cuanto esta demanda sea menor, o los precios de estos bienes caigan, entonces tendremos un efecto negativo sobre las economías latinoamericanas. Si observamos los productos manufacturados provenientes de esta región, han perdido importancia desde los años 80. ¿Cómo será el mundo en el 2050? Cualquier previsión será tan buena como la mía.
A comienzos de los 90, su Gobierno introdujo muchas medidas de liberalización de la economía. ¿Qué opina de las políticas emprendidas por algunos países como Venezuela, que están haciendo justo lo contrario? ¿Es el mejor futuro para sus poblaciones?
La liberalización del comercio y las reformas del mercado que lleven a un clima favorable de inversión son factores fundamentales para el crecimiento económico. Y el crecimiento es necesario para combatir la pobreza y contribuir al desarrollo. Venezuela es un caso especial debido a sus gran-des ingresos gracias al petróleo. En general, una vuelta a las políticas económicas cerradas podría, en otros países, tener efectos negativos y de hecho, aumentar la pobreza.
La renta per cápita media en Iberoamérica es cinco veces menor que la de los países más desarrollados. ¿Cómo puede esta región alcanzar un desarrollo sostenible con una desigualdad social tan grande?
Iberoamérica ha experimentado un crecimiento positivo durante cuatro años consecutivos. Esto ha hecho posible emprender políticas de reducción de la pobreza, aunque a una escala modesta. Desafortunadamente, el crecimiento por sí solo no elimina automáticamente las diferencias sociales y económicas. Por tanto, una política económica de crecimiento dirigida debe ir mano a mano con las reformas sociales. La pobreza es por sí mismo un obstáculo al crecimiento y el desarrollo, y viceversa: un mercado interno en crecimiento es altamente beneficioso para el desarrollo y el crecimiento.
El Banco Mundial ha pronosticado que la economía regional crecerá un 4,2% en comparación con el 5% de 2006. Además, ofrece una buena previsión sobre Iberoamérica, especialmente por las remesas que envían los inmigrantes a sus países de origen, el alto precio de las materias primas y las medidas impositivas. ¿Cuáles son las principales amenazas a este positivo panorama?
Los factores de riesgo siguen siendo los mismos: una demanda internacional cada vez más debilitada y unos menores precios de estos productos. También, unos mayores tipos de interés, los precios del petróleo y la incertidumbre política que retiene los flujos inversores.
Latinoamérica se encuentra en una dicotomía: en un extremo, los países satisfechos con el mundo globalizado y, en el otro, los que tratan de "combatir" al imperialismo. ¿Por qué cree que cada vez hay más países que intentan lo segundo? ¿Cuál es la razón del éxito de los movimientos de izquierda?
No estoy de acuerdo con su análisis. El año pasado se celebraron doce elecciones presidenciales en Latinoamérica. Si bien es cierto que las coaliciones de izquierda o de centroizquierda alcanzaron el poder en algunos casos, se fueron moviendo hacia el centro. La gran mayoría de los países latinoamericanos están de acuerdo con la democracia representativa y las políticas de libre mercado.
Se trata de la región más desigual del mundo. ¿Qué países están reduciendo esta brecha con mayor éxito?
Creo que los países con unas políticas orientadas al crecimiento combinadas con unas buenas reformas sociales son los que saldrán mejor parados. Chile es un buen ejemplo de ello. Por otra parte, la vuelta a las políticas populistas podría llevar a grandes declives en la inversión de capital, un menor crecimiento y, a largo plazo, una mayor pobreza para las poblaciones.
Los países latinoamericanos recibieron en 2006 unos 60.000 millones de dólares gracias a las remesas de sus inmigrantes, una cifra que equivale a toda la inversión extranjera directa en la zona, según el Banco Mundial. Pero sólo se redujo la pobreza en un 3% de 1991 a 2005. Quizás se debe a que la población que más dinero recibe de estas remesas es la clase media, no los pobres.
¿No es arriesgado depender demasiado de estos fondos?
Las remesas son muy importantes para algunas economías latinoamericanas, pero depende también de la situación económica de los países que acogen a estos inmigrantes. Me sorprendería saber que estas remesas provienen principalmente de la gente que ya tiene una buena posición económica. Por otra parte, creo que la mayor parte de este dinero se utiliza más para consumir productos que para invertir.
¿Cuáles son los principales problemas del acuerdo ALCA?
Los más críticos dicen que si empieza a funcionar, la investigación científica no iría a ningún lado en Iberoamérica, causando una mayor desigualdad y una mayor dependencia tecnológica de los países desarrollados. ¿Pero cree que el acuerdo ALBA propuesto por Hugo Chávez es una buena alternativa?
El problema es que, actualmente, no parece haber un suficiente apoyo político para el ALCA, ni en Latinoamérica ni en Estados Unidos. Además, se está llegando a otro tipo de acuerdos subregionales de integración, al igual que a otros acuerdos regionales y bilaterales de libre comercio. No conozco muy bien el ALBA. Se trata de una organización reciente con pocos estados miembros y, hasta ahora, un programa nada claro.
¿Cree que es una utopía implantar algunas medidas sociales de Suecia en algunos países de la región?
Estoy convencido de que Suecia y otros países europeos tienen muchas experiencias sociales valiosas que pueden compartir.
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| Un político conservador con una larga trayectoria internacional
Nacido el 15 de Julio de 1949 en Halmstad (Suecia), Carl Bildt fue nombrado ministro de Asuntos exteriores el 6 de octubre del año pasado. Una guinda a una carrera política de infarto iniciada ya en su época universitaria. Ya con 24 años presidió una asociación de estudiantes y, de 1979 a 2001, fue miembro del Parlamento sueco. De 1992 a 1999, fue presidente de la conservadora Unión Internacional Demócrata (IDU), periodo durante el cual llegó a ser primer ministro de su país, en concreto de 1991 a 1994. Fue justo durante su mandato cuando Suecia inició las negociaciones de entrada en la Unión Europea, proceso que culminó en 1995.
A pesar de su fructífera trayectoria en Suecia, tras perder las elecciones de 1994, Bildt decidió centrarse en los proyectos internacionales. Así de 1996 a 1997, fue Alto Representante de la Comunidad Internacional en Bosnia Herzegovina para el proceso de paz y reconstrucción, y de 1999 a 2001, enviado especial de la ONU en los Balcanes. También ha sido asesor de la Agencia Espacial Europea y miembro de la Comisión Internacional de los Balcanes, entre otros cargos.
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Entrevista por Pilar Pérez
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