Mercosur, punto de inflexión
Razones para el optimismo

Afirmar que el Mercosur se encuentra en un punto de inflexión, podría inducir al lector a pensar que se recurre a una frase conocida y poco innovadora, por haber sido ésta ya utilizada en diversas oportunidades para referirse a diferentes momentos del proceso integrador más importante de América Latina en la actualidad.

Nº12 noviembre 2006

Aún a riesgo de críticas por falta de originalidad, se entiende que la realidad del Mercosur habilita a utilizar la aludida afirmación, ello en atención al estado de una serie de dimensiones del proceso integrador que sirven como elementos de análisis. Un repaso de éstas, parece indicar que el Mercosur estaría abandonando sus recurrentes crisis, para ir evolucionando hacia la construcción de un modelo más maduro y estable de integración, no sólo en el aspecto económico. Las conclusiones de la reciente Cumbre del Mercosur "XXX Reunión del Consejo del Mercado Común del Mercosur", celebrada en julio pasado en Córdoba (Argentina), avalarían lo sostenido.

 
Imagen de la reunión de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en Córdoba (Argentina), a finales del mes de julio.

El Mercosur político

La buena relación entre los países miembros del Mercosur (Estados partes: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados asociados: Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú), producto de las afinidades ideológicas existentes entre sus gobiernos, y causante de una prolongada estabilidad política a nivel regional, parece consolidarse en el tiempo. Al respecto, salvo en lo referente al importante diferendo entre Argentina y Uruguay con motivo de la instalación y puesta en funcionamiento de las plantas de producción de celulosa en la margen uruguaya del Río Uruguay, y a problemas surgidos por cuestiones energéticas vinculadas al régimen de hidrocarburos, el Mercosur ha sabido contribuir a la resolución de conflictos y a la superación de dificultades surgidas entre sus miembros.

Asimismo, los miembros del bloque regional parecieran haber percibido la imperiosa necesidad de brindar respuestas desde dentro del mismo a antiguos problemas del Mercosur, como, por ejemplo, los relacionados con las legítimas aspiraciones e históricos reclamos de sus integrantes más pequeños (Paraguay y Uruguay), mediante el reconocimiento de la importancia de otorgar mayor participación a estos Estados al momento de la toma de decisiones, y la resolución de incorporar políticas activas en orden a mejorar la situación de éstos dentro del espacio integrado actuaciones indispensables a fin de intentar evitar reacciones que podrían llegar a afectar seriamente el proceso integrador.

La integración de Venezuela

A ello debe sumarse un hecho de importancia no menor, como es la incorporación de Venezuela al MERCOSUR (cuyo protocolo de adhesión suscrito el pasado julio, está pendiente de ratificación por los Estados partes). Si bien la incorporación del país caribeño como Estado parte es susceptible de ser analizada desde múltiples aristas y plantea a la fecha diversos interrogantes, como su especial relación con el presidente cubano Fidel Castro que fue invitado a la Cumbre de Córdoba no es menos cierto que, sin duda alguna, el inicio de su proceso de incorporación plena ya ha actuado como un factor dinamizador del Mercosur político, incluso implicando una reorganización del juego de fuerzas dentro del bloque regional.

Por una parte, Caracas viene impulsando importantes iniciativas de desarrollo con ofertas de financiamiento incluidas principalmente en el terreno de la integración energética, que han modificado la situación de relativo estancamiento del bloque regional en este plano existente hasta hace poco tiempo atrás, incorporando en la agenda del Mercosur y debatiendo la instrumentación de una serie de acciones para hacer frente a desafíos pendientes en aras a la profundización del modelo integrador. Si bien el eje Brasilia —Buenos Aires continuará, sin dudas, siendo determinante en la toma de decisiones en el Mercosur—, los Estados partes más pequeños sumados a Venezuela, lograrán, de aquí en adelante, ejercer, frente al referido eje, un contrapeso importante y hasta ahora inexistente (manifestaciones de ello ya se han producido), aproximando, en este aspecto, el escenario al existente en la Unión Europea. Por otra parte, este nuevo contexto, podría llegar a favorecer e impulsar, tanto la aplicación de enfoques de geometría variable y velocidades diferentes, como la puesta en práctica de intervenciones sectorizadas dentro del bloque regional con objetivos determinados.

El Mercosur institucional

Durante este último tiempo, se han propiciado iniciativas tendentes al fortalecimiento de la institucionalidad del Mercosur, en el marco de un proceso de reforma profunda, a fin de dar respuesta a una imperiosa necesidad emanada de la propia dinámica adquirida por el proceso de integración regional, que tornó ineficiente su primigenia estructura. El principal y más reciente exponente de lo expresado aunque no el último, pues se trata de un proceso abierto lo constituye el Parlamento del Mercosur, en cuya concreción trabaja la Comisión Parlamentaria Conjunta del Mercosur, con el objeto de lograr su puesta en funcionamiento en el plazo establecido al efecto, esto es, antes de la finalización del corriente año.

La actuación de esta nueva institución contribuiría a profundizar la integración, a dotar de mayor legitimidad y transparencia al bloque regional en lo vinculado al proceso de toma de decisiones y a la fijación de la agenda del Mercosur, subsanando parcialmente el déficit democrático existente. El Parlamento también puede contribuir al incremento de las vías de participación ciudadana y al equilibrio de poderes dentro del esquema institucional del bloque.

En este plano, cabe señalar que ello debería ir acompañado de actuaciones tendentes a lograr una rápida y eficaz aplicación de la normativa de Mercosur por parte de sus miembros, aplicación que depende de la incorporación de las normas del Mercosur a cada uno de los ordenamientos jurídicos internos, y que constituye una marcada debilidad del bloque a efectos de su consolidación jurídica, política y económica. A esta labor podría contribuir en buena medida la actuación del futuro Parlamento del Mercosur, fundamentalmente a efectos de armonizar posiciones e identificar políticas de interés común para los miembros del bloque y sus sociedades.

Igualmente, debe señalarse que los recientes pronunciamientos de los Tribunales de Mercosur (Primer Laudo del Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur y último Laudo del Tribunal Ad Hoc sobre el aludido conflicto de las plantas de producción de celulosa), han significado un importante avance en pos de interpretar, y con ello revalorizar, principios básicos que contribuyen al funcionamiento del bloque regional, lo que se traduce en mayor seguridad jurídica para los agentes u operadores que actúan en el mismo. Una eventual consolidación institucional del Tribunal Permanente de Revisión Mercosur, podría resultar de fundamental relevancia para el desarrollo y observancia del derecho del Mercosur.

El Mercosur económico

La recuperación del intercambio comercial entre los miembros del bloque regional, el aumento de los índices del comercio exterior del bloque, y las acciones destinadas a expandir los lazos comerciales con países y grupos de países de otras regiones, permiten confirmar la importancia del Mercosur, tanto en lo referente a sus relaciones intrabloque, como en la actuación de éste como un instrumento clave en un escenario globalizado. A ello se suma, la adopción de importantes medidas destinadas a la profundización de la unión aduanera, con significativos avances en lo vinculado a los regímenes aduaneros y a la concreción del Código Aduanero del Mercosur.

Por otra parte, cabe destacar la toma de medidas para la disminución de las asimetrías económicas entre los miembros del bloque regional, asimetrías derivadas tanto de sus dimensiones variables, como de sus diversos grados de desarrollo. En este sentido, los progresos de los trabajos tendentes a la implementación del "Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur" (Focem) prevista para el corriente año, constituye un avance significativo, que contribuiría a la reconversión de áreas con dificultades estructurales, a la recuperación de zonas atrasadas, a la promoción de la cohesión social y, en definitiva, al fortalecimiento del proceso de integración. El referido Fondo tendría un beneficio proporcional inverso para las áreas menos desarrolladas del espacio integrado.

En este plano, la reapertura de las negociaciones entre Mercosur y la UE en octubre del corriente año, trata de intentar concretar la rúbrica del ambicioso y dilatado acuerdo de asociación estratégica biregional para la instalación progresiva de una zona de libre comercio entre ambos bloques. Además, constituye un relevante acontecimiento de trascendente relevancia, pudiendo algunos de los aspectos señalados en este artículo favorecer en orden a su postergada conclusión.

El Mercosur social

Cabe destacar el importante avance y consolidación de iniciativas con resultados exitosos vinculadas al Mercosur social y cultural, iniciativas destinadas tanto a incrementar la participación de las organizaciones sociales regionales y de la sociedad civil en el proceso integrador, como a dotar de mayor entidad a la cuestión social dentro del bloque.

En vinculación con lo afirmado, hay que mencionar la reciente celebración del "I Encuentro Regional por un Mercosur Productivo y Social", en el marco de la última Cumbre del Mercosur; las acciones para la elaboración de una "Agenda Social Integral y Productiva" orientada a desarrollar políticas activas para reducir el déficit social , el "Plan Estratégico de Acción Social" destinado a identificar medidas para impulsar la inclusión social y la adopción de la "Estrategia para el Crecimiento del Empleo". Las referidas iniciativas de los miembros del bloque han venido a acompañar diversos avances en este plano, muchas veces impulsados, hasta el momento, por la propia sociedad civil.

Lo expresado constituye un elemento fundamental tanto a fin de aumentar la cohesión social dentro del Mercosur, como de diseñar políticas armonizadas tendentes a implementar acciones de transformación productiva y creación de empleo para la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes, objetivos del proceso integrador.

Conclusión

En función de lo expresado, se entiende que la conjunción de las referidas dimensiones del proceso integrador, constituye una variable de fundamental importancia para el futuro del bloque de integración regional más relevante de América Latina; conjunción que, de ser favorable, implicaría un salto cualitativo de Mercosur, a partir del punto de inflexión al que se hizo alusión al inicio de este artículo.

Hasta el momento la ecuación parece ser positiva, pues lo expresado se traduce en mayores índices de estabilidad y certidumbre hacia el interior y el exterior del bloque. No obstante, habrá que esperar a que las diversas iniciativas y medidas alcancen sustentabilidad, lo que vendrá dado inexorablemente por la continuidad de las políticas implementadas por el Mercosur, y por la concreción de buena parte de éstas, en normativa jurídicamente vinculable para sus miembros.

 

 

Daniel Pavón Piscitello
Consultor jurídico internacional y profesor Titular de Derecho Internacional Público, Universidad Católica de Córdoba (Argentina).

 
 
 
 
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