Asunción Ansorena
"Chile siempre ha sido un modelo de crecimiento"
Nº11 - mayo 2006

Poco antes de dejar su puesto, la directora general de la Casa de América hizo balance de su etapa y defendió la gestión de las empresas españolas en Iberoamérica y las actuaciones europeas de acercamiento a la región. Además, su dilatada experiencia diplomática le sirve para analizar las perspectivas políticas y económicas del continente americano.



Este año está repleto de elecciones en Latinoamérica. ¿Cree que el giro a la izquierda en muchos de los países afectará a los intereses de las empresas españolas?

El concepto de izquierda en estas elecciones no es uniforme, no se puede generalizar. Además, no son las opciones políticas las que puede afectar a los intereses de las empresas españolas, sino que cada caso hay que tratarlo de forma diferente. En la Casa de América hemos dedicado un ciclo a las izquierdas, que precisamente ponía este tema en evidencia.

¿Considera que los problemas de Repsol en Bolivia y Venezuela provocarán más reticencias hacia las empresas españolas?

Esto de las reticencias ha sido siempre un falso problema. La mayor parte de las grandes empresas españolas forman parte del patronato de la Casa de América y participan activamente en nuestras actividades. Y veo que las empresas españolas cuidan cada vez más su imagen y dedican un mayor esfuerzo y medios a temas sociales, culturales y de medioambiente. Tampoco hay que olvidar que cuando están en esos países son empresas nacionales, como Telefónica Perú, por poner un ejemplo. Han realizado un gran esfuerzo y espero que ese esfuerzo les sea reconocido.

¿Diferenciaría entre las izquierdas más populistas como la de Bolivia, Cuba y Venezuela y las del resto de los países, como Brasil, Uruguay y Chile que, según los analistas, están cuidando más las variables macroeconómicas?

No hay un concepto unitario de izquierdas en la región, aunque hay opciones que ofrecen una menor incertidumbre y provocan unas reticencias menores. Pero todas ellas merecen un apoyo a sus poblaciones, y la fe a su trabajo en aras del crecimiento de sus países. Aunque ya veremos los resultados en algunos casos.

Usted ha colaborado en muchas cumbres iberoamericanas y ha participado activamente en la política exterior española hacia la región. ¿Cuáles han sido los escollos principales en las negociaciones? ¿El proteccionismo agrícola de la UE?

Primero hay que diferenciar dos tipos de cumbres. Una cosa son las iberoamericanas, en las que los escollos básicos han sido la identificación de los principales problemas y la organización de un método riguroso y de seguimiento por parte de todos los países que participan en los distintos programas derivados de estas reuniones, en relación con la educación o la inmigración, por ejemplo. Hace falta un mayor seguimiento y compromiso por parte de los países iberoamericanos. Pero estas carencias se solventarán, en gran parte gracias a la creación de la Secretaría General de Cooperación Iberoamericana, con Enrique Iglesias al frente. Estoy segura de que se va a incentivar el trabajo y el seguimiento de estas cumbres.

¿Y en cuanto a las cumbres de América Latina y Caribe y la UE?

En estas reuniones, el proteccionismo agrícola no ha sido el principal escollo. Debo romper una lanza a favor de Europa, porque hay una enorme tendencia a disminuir las barreras proteccionistas por su parte. Sin embargo, América Latina debe ganarse la confianza de la UE y adoptar procedimientos de integración que le acerquen más al continente europeo. En definitiva, no hay un solo escollo. Hay países fundamentales, como España y Portugal, que deben seguir trabajando por estrechar relaciones con el otro lado del Atlántico. América Latina debe mantener una voz unitaria, y esto no es fácil, porque los distintos procesos de integración no están ni acabados ni perfeccionados. Necesita constituirse como una región más sólida, para que a su vez, el diálogo sea más profundo.

¿Cree que la UE sigue siendo un ejemplo para Iberoamérica, pero que el rechazo a la Constitución europea del que se ha cumplido más de un año le ha asestado un duro golpe?

No creo que la UE trate de trasladar modelos a Iberoamérica. El problema con el que se ha encontrado no constituye un escollo que no podamos afrontar ni tampoco un elemento desilusionante para América Latina. Somos un espacio cultural compartido, y estamos construyendo otras vías de acercamiento con Latinoamérica, por eso no ha afectado tanto el no a la Constitución europea. Estamos trabajando en otros asuntos: avanzar en temas culturales, perfeccionar Mercosur, firmar otros acuerdos de cooperación e integración... Es el camino a seguir.

Michelle Bachelet ha tomado recientemente posesión como presidenta de Chile. ¿Cree que supone la misma ilusión para los países de la región que la llegada al poder de Lula en Brasil?

Sin duda. Chile siempre ha sido un modelo de crecimiento en la región y de concertación política, y es la línea que continuará la nueva presidenta probablemente. En su campaña ha incidido mucho en la lucha contra la desigualdad, que a pesar de todo sigue presente en Chile. En definitiva, Bachelet representa un elemento claro de esperanza.

¿Cree que si Lula no cumple con las expectativas creadas, será un nuevo caldo de cultivo para los populismos en la región?

Las expectativas de Lula han sido muy grandes y se le tiene gran confianza en medios internacionales, al igual que se le ofrece todo el apoyo posible. Brasil es un país demasiado importante como para permitirse ningún fracaso. Tengo confianza en que Lula, como gran líder, pueda cumplir con la política que pretende llevar a cabo. Su capacidad de liderazgo es muy clara, será difícil que fracase.

Si tuviera que hacer balance de los casi seis años como directora general de la Casa de América y elegir algún evento destacable... ¿cuáles han servido para una mayor cooperación entre España e Iberoamérica?

Además de los eventos de mayor proyección mediática, como los encuentros con grandes pensadores y escritores iberoamericanos, como Mario Vargas Liosa, Jorge Edwards o Elena Poniatowska, yo destacaría todas las actividades que han propiciado un mayor conocimiento entre España e Iberoamérica y también por parte de los propios iberoamericanos, como los talleres de dramaturgia, edición o cinematografía, organizados en colaboración con la Fundación Carolina. Y es que muchos nicaragüenses o salvadoreños ignoran la creación que se hace en los países vecinos, y por eso es tan importante organizar estos eventos. A los talleres de edición en español han acudido muchos americanos, por ejemplo. Porque a nuestras actividades también vienen americanos del norte. No hay que olvidar que somos Casa de América, de todo el continente. Cada acto tiene su público, aunque es cierto que cada vez vienen más americanos.

¿Qué tipo de encuentro se le ha quedado en el tintero hasta ahora, cuál le gustaría organizar?

Un acto que ya está pergeñado y espero que se celebre este año. Se trata de un gran encuentro de mujeres políticas europeas y latinoamericanas, que podrá llamarse Mujeres y Poder. Es muy importante lo que está ocurriendo en América Latina en cuanto al acceso de las mujeres al poder. Será un foro interesante para intercambiar experiencias.

¿Cuáles son las principales armas culturales que pueden utilizar ambas regiones para estrechar relaciones?¿Todavía queda mucho por hacer?

Estamos en ello. Habría que potenciar de manera común la lengua española, con todo lo que conlleva. Todos hablamos español, pero hay que saber qué hacer con un idioma que tiene una gran repercusión en temas de edición, cine, música... Es un tema que la Casa de América ha tratado con frecuencia.

¿La Casa de América tiene algún programa de intercambio con estudiantes latinoamericanos? ¿El Máster Amerindio o el programa anual del Aula Iberoamericana contemplan el intercambio?

Ambos programas son las estrellas de nuestra área de educación. Nuestra vocación es generalista, porque tratamos todo tipo de temas políticos y sociales, pero la educación es una de las áreas que más cuidamos. En cuanto al Máster Amerindio, es el único que existe en España con un programa tan completo. Está organizado en colaboración con la Universidad Complutense y acoge estudiantes de todas las nacionalidades. También becamos a ciertos estudiantes, los que no pueden acceder fácilmente. En cuanto al Aula Iberoamericana, ofrece distintos programas anuales de intercambio, de formación de jóvenes y de educadores. También tenemos un tercer programa bajo el paraguas de la UE, el Equal, que es bianual, en contra del racismo y de la discriminación.

¿Qué resultados ha tenido hasta ahora su Programa contra el Racismo, llamado "Madrid entre dos orillas"? ¿Cree que el gran incremento de inmigrantes latinoamericanos en España está favoreciendo movimientos racistas por ambas partes?

El programa está enmarcado dentro del Aula Iberoamericana, y está teniendo una gran repercusión. Se trabaja para prevenir la existencia del posible racismo, y esto se está haciendo gracias a un mayor conocimiento cultural y social de los grupos geográficos que se han visto obligados a dejar sus países. Siempre he defendido una discriminación positiva hacia los latinoamericanos que vienen para trabajar en España, por muchas razones, como que están ocupando sectores laborales prioritarios y sensibles: el cuidado de niños, mayores, hospitales... Todo esto hará más difícil la aparición del racismo, pero no hay que bajar la guardia. Yo los veo cada vez más presentes en el día a día de los españoles, pero aunque se tiene una relación normalizada con ellos, no se sabe nada de su origen, perspectivas, preocupaciones... Hay una laguna importante que llenar, y no sólo por parte de la Casa de América, sino por parte de muchas instituciones. Al propio gobierno le corresponde propiciar un mayor conocimiento, para prevenir que por desconocimiento mutuo se produzca el caldo de cultivo de futuros problemas de discriminación.

Ingresó en la carrera diplomática en 1979, y tras una amplia trayectoria fue designada en 1993 embajadora en Paraguay, convirtiéndose en la segunda embajadora en España. ¿Ha tenido dificultades por ser mujer?

La primera, años antes, fue Mercedes Rico, que fue embajadora en Costa Rica. Yo no he tenido especiales dificultades por ser mujer, aunque en otras áreas, reconozco que permanece la desigualdad. Pero hay más diplomáticas ahora, se considera algo rutinario que un número bastante elevado sean las que pasan las pruebas de las oposiciones. En mi época era más raro, pero como en todos los sectores.

¿Ha notado que cada vez hay más mujeres en la política iberoamericana? ¿En qué países?

Hay que distinguir lo que se ve en el panorama político y luego la realidad en otros sectores. En Colombia y Chile, por ejemplo, hay una gran tradición de mujeres políticas, y luego otros países han tomado conciencia por este tema, como Bolivia, que ha recurrido a la paridad para que la mujer esté representada en cargos del gobierno. Esto es lo que se ve. Pero luego hay que examinar dónde está verdaderamente representada la mujer: empresas, judicatura, universidad... Aquí seguro que hay menos mujeres, aunque hay países que están mejorando esta presencia.

 

Pionera de la diplomacia española

Directora de la Casa de América desde julio de 2000 y ministro en comisión de la carrera diplomática desde 2002, Mª Asunción Ansorena Conto ha seguido una fulgurante trayectoria que le ha permitido ocupar infinidad de puestos. Entre ellos, ha sido directora-jefe de la sección de Próximo y Medio Oriente y de la sección de África Subsahariana, consejera en la embajada en Senegal, directora de organización técnica en la dirección general de la Oficina de Información Diplomática (OID), consejera de embajada en comisión y, en 1990, fue nombrada subdirectora general de la OID, sumando así siete años en dicho organismo. Durante ese periodo obtuvo una visión global de la política exterior española, además de acompañar a los Reyes, al presidente del Gobierno y al ministro de Asuntos Exteriores en sus múltiples desplazamientos oficiales, y responsabilizarse de la gestión interna del departamento, en el que prestaban sus servicios más de un centenar de personas. En 1993, la diplomática fue designada embajadora de España de la República de Paraguay, convirtiéndose en la segunda mujer embajadora en España. Cuatro años más tarde ocupó la Subdirección General de México, Centroamérica y Caribe en la Dirección General de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores. En esta época participó directamente en la puesta en práctica de la política exterior española hacia Iberoamérica, realizó un seguimiento de las diferentes ediciones de las Cumbres Iberoamericanas, e hizo un estudio desde Bruselas de la evolución de la política europea hacia América Latina. Además acompañó en sus desplazamientos al Príncipe de Asturias para asistir a las tomas de posesión de los presidentes iberoamericanos y al Rey en los actos de trasmisión del Canal de Panamá. Durante esos años también asistió a los foros de encuentro del Caribe no hispano en el marco CARICOM, y a diversas misiones a países centroamericanos. Nacida en Madrid el 11 de junio de 1952, Asorena es licenciada en Derecho y en la Escuela de Práctica Jurídica por la Universidad Complutense de Madrid. Además, es diplomada en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática, ingresando en dicha carrera en 1979. Casada y con tres hijos de 24, 22 y 13 años, admite que entre sus aficiones sigue la de viajar, además de la lectura y el canto lírico.

 
 
 
 
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