La veterana política francesa Simone Veil, patrona de la Fundación Euroamérica, recibió el pasado mes de mayo el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional por su apoyo al proyecto de construcción europeo. Como continuación a su labor, días después de recibir el galardón solicitó una excedencia en el Consejo Constitucional francés (equivalente al Tribunal Constitucional español) para hacer campaña en el referéndum francés a favor del sí a la Constitución Europea, opción que resultó derrotada el 29 de mayo.
La vida de Veil, ex ministra, ex presidenta del Parlamento Europeo, y pionera de la incorporación de la mujer a la política en Francia, está salpicada de momentos difíciles y de superación personal. Nació en 1927 en Niza en el seno de una familia de origen judío y a los 16 años fue internada, junto a su madre y su hermana, en el campo de concentración de Auschwitz. Liberada en 1945, se mudó a París, donde se licenció en Derecho y se diplomó en el Instituto de Estudios Políticos.
Su carrera fue meteórica: en 1957 se convirtió en magistrada; en 1969, consejera técnica del Ministerio de Justicia y, entre 1970 y 1974, secretaria general del Consejo Superior de la Magistratura. Poco después saltó a la arena política y, bajo el mandato de Valéry Giscard d'Estaing, fue la pri-mera mujer ministra de la Francia de la posguerra, al cargo de la cartera de Sanidad y Seguridad Social. Además de modernizar la organización hospitalaria, su medida más popular fue la despenalización del aborto en Francia en 1975, gracias a la famosa 'ley Veil'. Cuatro años después, como cabeza de lista de la Unión para la Democracia Francesa (UDF), se convirtió en presidenta del primer Parlamento Europeo elegido por sufragio universal directo, cargo que ocupó hasta 1982, cuando fue nombrada presidenta de la comisión jurídica del Parlamento. En los comicios europeos de 1984 encabezó la lista liberal-conservadora y se convirtió en presidenta del grupo liberal. En 1989 logró ser eurodiputada y, cuatro años más tarde, tras el triunfo de Edouard Balladur, se convirtió en ministra por segunda vez (de Asuntos Sociales, Sanidad y Ciudad). Desde 1998 es miembro del Consejo Constitucional de Francia y, desde 2001, presidenta de la Fundación para la Memoria de la Shoah (Holocausto).
Simone Veil no sólo ha acumulado numerosos cargos en su vida política, sino también todo tipo de distinciones. Es caballero de la Orden Nacional del Mérito y gran oficial de la Orden del Imperio Británico, ha recibido el premio Carlomagno de la ciudad de Aquisgrán y el de la Fundación Alexander Onassis. Además, está en posesión de catorce doctorados honoris causa por universidades como la de Princetown, Yale, Cambridge o Glasgow.
El jurado del premio Príncipe de Asturias destacó a la política francesa por saber "encarnar los ideales y realizaciones de una Europa unida y la proyección de los valores europeos al resto del mundo". Al galardón también optaban el presidente ucraniano, Viktor Yuschenko, el consorcio europeo Airbus y el Fondo Internacional para la Erradicación de las Minas Antipersona.