La Alianza Española contra la Pobreza ha calificado de engañosa la propuesta de condonación de la deuda externa de 18 países anunciada por el G-8. ¿Qué le parece la decisión?
Leire Pajín: La primera valoración es positiva, porque por primera vez se mete en la agenda de los países más industrializados del mundo no sólo la condonación de la deuda, sino el combate contra la pobreza. Pero hay que hacer un seguimiento exhaustivo de cuáles son las condiciones en que se va a negociar. Hay que leer la letra pequeña.
¿No cree que hay que acompañarlo de más medidas?
Leire Pajín: No basta sólo con la ayuda oficial al desarrollo. Hay que utilizar otros instrumentos, como la cancelación de la deuda, que las políticas comerciales favorezcan a los países en vías de desarrollo... España, por ejemplo, lleva un año trabajando en temas de cancelación de la deuda externa. Hay un programa muy ambicioso que el Ministerio de Economía está gestionando en coordinación con la Secretaría de Estado de Cooperación y que ha empezado a dar sus frutos.
¿No ha habido mucha dispersión de políticas?
Leire Pajín: No sólo ha habido mucha dispersión, sino muchas contradicciones. Una cosa era lo que pensaba Cooperación y otra lo que pensaban otras instituciones. Pero ahora tenemos una magnífica relación con la Secretaría de Estado de Economía. Así, trabajamos en la condonación de deuda multilateral con países IPIC (los más endeudados), con los que España quiere cumplir mucho más de lo que le toca. Y con un nuevo instrumento: el canje de deuda, por educación, por un desarrollo sostenible o por créditos sociales. Por ejemplo, el canje de deuda de 50 millones de dólares en Ecuador para proyectos sociales.
¿Cómo va a incrementar la ayuda oficial al desarrollo?
Leire Pajín: Es fundamental que los gobiernos cumplamos con los compromisos adquiridos con nuestras sociedades. Los partidos políticos alcanzamos en España el pacto por el 0,7% en 1996, pero todavía estamos muy lejos de cumplirlo. Sin embargo, este Gobierno tiene un calendario claro: duplicar la ayuda oficial al desarrollo y alcanzar el 0,5% del PIB para el final de la legislatura, en 2008.
Va en sintonía con el compromiso de la Unión Europea, que pretendía llegar al 0,51% antes de 2010...
Leire Pajín: La UE ha dado un paso histórico que de-muestra que sigue liderando este tema, ya que pretende alcanzar esta cifra antes de 2010 y el 0,7% antes de 2015. España se siente cómoda, porque nuestro compromiso es más ambicioso. Y ya hemos pasado a los hechos. En el primer presupuesto general se ha llegado a unas cuotas sin precedentes: más de 2.500 millones de euros.
Una de las quejas de los latinoamericanos con respecto a la UE son las restricciones a la importación de productos agrícolas. Además, el 75% de los que sobreviven con uno o dos dólares al día son campesinos...
Leire Pajín: Queda mucho por avanzar, aunque se han dado pasos positivos, incluso en la Unión Europea. Hay que buscar un equilibrio entre el acceso a los mercados de estos países con las condiciones de los pequeños agricultores europeos. Lo resumiría con una frase: no emos dar con una mano lo que quitamos con la otra.
Ellos se quejan de los grandes discursos y de que luego haya poca concreción política...
Leire Pajín: Ha habido avances en la Organización Mundial del Comercio, también en cuanto a los medicamentos genéricos, que no podemos desdeñar. No obstante, son insuficientes. Éste quizás es el reto más ambicioso y difícil... porque hay muchos intereses.
¿Cuáles son las principales novedades del Plan Director de Cooperación?
Leire Pajín: Tiene un cambio fundamental con respecto al anterior. En las formas, puesto que emana del diálogo y el consenso con todos los sectores. No es sólo de la Secretaría de Cooperación, sino de todos los agentes de la cooperación. Desde la sociedad civil, hasta los ayuntamientos, las comunidades autónomas, los grupos parlamentarios, los expertos... No es perfecto, ni todo lo que dice es definitivo. Hay hueco para la crítica, para seguir mejorándolo, pero se refleja el cambio contundente que la cooperación española va sufrir en los próximos cuatro años. El cambio de fondo es que se sitúa a la lucha contra la pobreza como el objetivo principal. Esto que parece tan obvio no ha sido así siempre...
Comentó que su política se iba a centrar más en los países más pobres, en especial África subsahariana y el Magreb. ¿Dónde queda Iberoamérica?
Leire Pajín: Debemos hacer un esfuerzo con los países menos adelantados. África subsahariana es una región olvidada por la cooperación y habría que redoblar los esfuerzos hacia ella, porque su punto de partida es casi inexistente. Pero esto no significa que nos olvidemos de América Latina, que tiene garantizada al menos el 40% de la ayuda oficial al desarrollo. Digo al menos porque la mayoría de los años suele ser más. El aumento de los re-cursos nos permitirá, además de mantener nuestros compromisos históricos con América Latina y el Norte de África, mirar hacia un continente donde viven los más pobres del planeta.
¿Cómo combatiría la gran lacra de la desigualdad económica en Latinoamérica?
Leire Pajín: España está librando una dura batalla para que no se abandone en los Objetivos del Milenio de la ONU a los países de renta media-baja; es algo que vemos con preocupación. Pero hay que focalizar bien los instrumentos para estos países. Es muy importante la cooperación en materia de gobernabilidad, en el desarrollo del estado de derecho, en el fortalecimiento institucional local, el desarrollo de políticas fiscales, en la redistribución de la riqueza y la educación. Además, la cohesión social y el desarrollo de políticas públicas en América Latina son quizás unos de sus retos más importantes. No sólo debemos centrarnos en los servicios sociales básicos, como la salud y el agua potable. Hay que ir a una transformación más profunda.
Cambiando de tema, ¿considera que la responsabilidad social es un nuevo instrumento de marketing empresarial?
Leire Pajín: Me parece muy positivo que la responsabilidad social corporativa aparezca por primera vez en la retina de las empresas privadas, de las instituciones y, sobre todo, en la exigencia de los consumidores. Ahora bien, para que tenga credibilidad, tiene que ser palpable, a largo plazo, un verdadero compromiso. Conozco casos como éstos, pero no todos lo son.