¿Cómo cree que el nuevo triunfo de Bush afectará a las relaciones de Estados Unidos y de la UE con Latinoamérica?
Garel-Jones: Hace unos días salió un editorial en el Financial Times titulado Latin Neglect, que hablaba de la falta de interés mostrado en los Estados Unidos por América Latina. Sin embargo, tampoco estamos libres de culpa en la Unión Europea. Pero hay un interés mutuo en mejorar esta situación. Los Estados Unidos –con un bloque tan importante de latinoamericanos en su propio país- no pueden permitir que el antiamericanismo eche raíces en el Continente y los europeos debemos actuar como socios de América Latina en el ámbito financiero, social y político. No es todo negro: la Unión Europea parece estar dispuesta a hacer una oferta seria en la Ronda Doha, el programa Alban de becas para jóvenes latinoamericanos está siendo un gran éxito y el acuerdo de libre comercio de EEUU con Chile también lo es. Pero, como dicen en inglés, "must do better", hay que hacerlo mejor.
Usted fue ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido. ¿Podría hacer un balance de las políticas del Gobierno Blair con respecto a los países latinoamericanos? ¿Cree que las relaciones son escasas? ¿Qué políticas de acercamiento son necesarias?
Garel-Jones: El Reino Unido tiene una larga tradición de amistad con América Latina. Desde las luchas independentistas, el crecimiento en el siglo XIV e, incluso, por las grandes inversiones de nuestras empresas hoy en día. Pero Gran Bretaña tiene un problema: el dinero. Los presupuestos del Foreign Office están siendo recortados de una manera drástica. De allí que hayamos visto el cierre de tres embajadas en Centroamérica. En mi opinión, estamos llegando a un momento en que el Gobierno británico tiene que tomar una decisión. ¿Estamos dispuestos a pagar el coste de una diplomacia global? Las cantidades de dinero que supone son muy pequeñas y yo no tengo la menor duda de que Gran Bretaña debe y puede mantener una diplomacia global.
¿Hasta qué punto cree que es importante que por primera vez haya vencido la izquierda (Tabaré Vázquez) en las elecciones de Uruguay? ¿Qué balance puede hacer del resultado?
Garel-Jones: La izquierda tradicional revanchista, clasista, proteccionista ya se la cargaron Ronald Reagan y Margaret Thatcher. América Latina tiene buenos ejemplos –el presidente Lula y el presidente Lagos- de una izquierda moderada y, a la vez, progresista. Espero que la República oriental vaya por ese camino.
En Chile, la coalición gobernante de centro-izquierda ha ganado las elecciones municipales y ahora prepara la candidatura presidencial de 2005. ¿Quién cree que saldrá como candidato?
Garel-Jones: No tengo ni idea. Pero sí tengo una gran fe en la democracia chilena. Tanto a la izquierda como a la derecha.
¿Opina que Chile es el país latinoamericano que más está avanzando en la modernización de su economía?
Garel-Jones: Las comparaciones son siempre odiosas. Indudablemente las presidencias de Cardoso y Lula están llevando a Brasil por un buen camino. Chile es un ejemplo en muchos terrenos para nosotros mismos en Europa.
¿Qué papel cree que juega el populismo en la región?
Garel-Jones: El populismo es un peligro en toda democracia, incluso en las más adelantadas. Se nutre de la desigualdad y del prejuicio. La primera se combate con acertadas políticas económicas y la segunda con educación. América Latina no es ni mejor ni peor que ningún sitio. En todas partes cuecen habas.
Hugo Chávez sigue triunfando en Venezuela. ¿Por qué cree que sigue suscitando tantas reticencias en el sector empresarial español? ¿Cómo cree que pueden pulirse estas diferencias?
Garel-Jones: Venezuela es uno de los países con mayor riqueza natural del mundo. Sin embargo, sigue teniendo unas desigualdades muy grandes. El presidente Chávez es el vivo reflejo de la frustración que sienten muchos venezolanos con esta situación. Esa frustración, a veces, conduce a una retórica que inquieta, pero las acciones reales son más sensatas. Lo único que espero –y esto no sólo se aplica a Venezuela- es que los gobiernos de centroizquierda sigan, más bien, el ejemplo de Chile y no busquen soluciones en fórmulas izquierdistas caducas. Creo que los empresarios españoles deberían considerar que una economía como la venezolana, que está creciendo al 13%, un país que acaba de reestructurar sus bonos Brady y posee grandes recursos naturales, no es una mala apuesta.
¿Cuál es el principal escollo de las relaciones entre la UE y Latinoamérica? ¿Cómo pueden subsanarse?
Garel-Jones: Yo diría que el principal escollo es que los países ricos podrían caer en el proteccionismo –no dar acceso a productos agrícolas y manufacturados de América Latina. Espero que el buen trabajo que ha hecho el comisario Pascal Lamy en la Ronda Doha lo continúe el nuevo comisario Peter Mandelson, compatriota y amigo mío, y que entiende muy bien la importancia de este tema.
¿Me podría hacer un balance de sus años como presidente de la Fundación Euroamérica? ¿Qué retos ha conseguido y qué le falta por hacer?
Garel-Jones: La iniciativa de la Fundación Euroamérica nació en España, de la misma forma que nacen muchas iniciativas pro América Latina europeas. Creo que los principales logros han sido los de aglutinar una serie de apoyos de toda Europa y elevar algo el interés y el conocimiento del continente en la clase política.