Nuevas etapas, oportunidades y políticas sociales
Foro Brasil - Unión Europea
Nº7 - marzo 2004

Jose María Aznar, acompañado por Ángel Durández, Gerardo Alckmin y Eduardo Serra


Sao Paulo fue testigo, los pasados 29 y 30 de octubre, del foro internacional convocado por la Fundación para analizar las nuevas relaciones del gobierno de Lula con la Unión Europea.

La conferencia celebrada en Brasil a finales pasado mes de octubre para analizar la nueva etapa inagurada por Luiz Inácio "Lula" da Silva, presidente del país desde octubre de 2002, convocó a más de 250 asistentes. Organizada por la Fundación Euroamérica y el Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, los representantes políticos y empresariales brasileños y españoles se concentraron en tratar la seguridad jurídica de las inversiones extranjeras en el país y en el reparto de la riqueza. Además, Sebastiao Soares, secretario de Estado de Planificación e Inversiones Estratégicas de Brasil hizo un repaso a la fiscalidad de su país, comparándola con la española, que fue analizada por Carlos Solchaga. A continuación se debatió el papel de los empresarios y del Estado en el crecimiento social y en la importancia de la comunicación y las infraestructuras. Ya por la tarde, en la mesa redonda, se habló de las perspectivas de futuro en Brasil.

Durante la segunda jornada, se trató la descentralización política y económica, las estrategias para el desarrollo, y se incidió en los problemas entre la Unión Europea y Brasil, especialmente por la política agraria europea y el proteccionismo brasileño. Reseñamos a continuación los aspectos más relevantes de la interesante intervención de Francisco Utrera, secretario de Estado de Comercio y Turismo de España que, puso especial énfasis a aclarar algunos aspectos de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea, así como su opinión sobre la frustrada conferencia de la OMC en Cancún en septiembre pasado.

De izquierda a derecha: Eduardo Navarro de Carvalho, Juan Miguel Villar Mir, Jaime Montalvo, Dario Rais y Elisa Robles.



1. La ambiciosa agenda de Cancún

Los supuestos desencuentros (título de la mesa) en la Conferencia de la Organización Mundial de Comercio llevada a cabo en Cancún hay que ponerlos en su contexto. Desencuentros en el ámbito de los acuerdos comerciales se tienen de forma continua, incluso dentro de la propia Unión Europea. En la OMC, donde todos los miembros pretenden alcanzar acuerdos que permitan que el comercio mundial sea más libre, es lógico que se produzcan. Hay que situar lo ocurrido en Cancún en el ámbito de las negociaciones comerciales multilaterales que se estaban enfocando, distintas de las clásicas. Por ejemplo, el tema que más preocupó, la agricultura, sólo forma parte de la agenda multilateral de negociaciones de liberalización comercial desde hace menos de diez años. Lo mismo ocurre con los servicios.

Hay otra cuestión importante: la agenda de Cancún era muy ambiciosa. En la metodología de las negociaciones comerciales, antes de las negociaciones propiamente dichas, hay que aprobar las modalidades de negociación, los conceptos metodológicos sobre los que después se va a mover la negociación. A Cancún ni siquiera se llevaron estas modalidades. No se trataba de alcanzar acuerdos en sentido estricto, sino que se estaba definiendo el dibujo de lo que deberían ser las negociaciones.

Por otro lado, si lo que se quiere es un comercio multilateral eficiente, no se puede debatir un único asunto, como por ejemplo, la agricultura. Éste fue uno de los principales desencuentros que se tuvo con la posición negociadora de Brasil. Ceñirse sólo a la agricultura y no abarcar temas como la propiedad intelectual, la garantía jurídica de las inversiones, y otros asuntos, significaría dejar muy reducido el ámbito de debate de estas conferencias.

Hay un deseo generalizado de retomar las negociaciones, pues aunque en Cancún el ambiente no era optimista, algunas delegaciones han manifestado su deseo de volver a reunirse, primero en Ginebra, y luego convocar una nueva fecha trimestral para retomar el trabajo.


De izquierda a derecha: Mário Mugnaini Júnior, Daniel Vernet, Francisco Utrera y Tristan Garel-Jones



2. Agricultura

En el asunto agrícola hay dos problemas: en primer lugar, la percepción de que la UE es un mercado muy cerrado en el cual es muy difícil introducir productos agroalimentarios. El segundo, que quizá no se entendió bien, es cuál era la posición real que la UE llevaba a Cancún. Respecto a lo primero, la UE es el primer importador mundial (con 60.000 millones de dólares en 2001). Además, es el primer importador mundial de productos agrícolas que se originan en países en desarrollo (más de la mitad de esa cifra). Importa más productos agro-alimentarios que EEUU, Japón, Canadá y Australia juntos.

Por otro lado, no es un mercado cerrado, sino muy abierto, que absorbe el 85% de las exportaciones agrícolas de África y casi la mitad de las de América Latina. La UE cuenta con un saldo importador neto por valor de 6.500 millones de dólares este último año, y concede acceso a su mercado, de manera libre, sin restricciones y sin arancel para todas las exportaciones procedentes de los países más pobres. El arancel consolidado medio de la UE en productos agrícolas es del 30%, pero en la realidad, el arancel aplicado no alcanza el 10%, dado que se han ido reconociendo beneficios preferenciales a una enorme cantidad (142) de países. Además, 77 países se benefician de un sistema de preferencia mejorado (acuerdo cotton con los países

La UE ha firmado acuerdos de libre comercio con México, Sudáfrica, toda la cuenca mediterránea, y está en proceso de negociación de otros acuerdos con Mercosur. La UE también facilita arancel libre de restricción cuantitativa a los productos originarios de los 49 países más pobres del mundo. Con todo lo anterior, el arancel medio efectivo de la UE, en torno de todos los países que son al 10%, es el miembros de más ba
jo la OMC.

Jaime Velasco ofrece su ponencia, rodeado por Ramón Aguirre (a la izquierda) y por José Juan Ruiz



3. Reforma de la Política Agraria Comunitaria

Existen mecanismos perturbadores de los mercados agrícolas internos, que irritan a los países exportadores de productos agroalimentarios. Se trata sobre todo de las subvenciones a la exportación, que no es más que poner en el mercado internacional productos a precio reducido que son consecuencia de políticas que promueven la producción interna, lo cual genera unos stocks que, para lanzarlos al mercado exterior, hay que hacerlo a unos precios inferiores a los costes de producción. Así hacen la competencia a los productos de los países que no subsidian ni la producción ni la exportación de sus productos agrícolas. Es una primera línea sobre la que la UE quiere actuar. Por eso, en la reforma de la PAC se procedió a una reducción de las ayudas a la exportación en torno al 50°/,. Hay que remarcar que las ayudas de la UE a la exportación de productos agrícolas han pasado del 25% del valor exportado en 1992 a un 5,2% en 2001. Y sobre esto se reducirá el 50%.

4. ¿Reducción o eliminación de ayudas?

Otro desencuentro: "¿Se trata de una reducción progresiva o de una disminución con un calendario de eliminaciones?". Si ha llevado más de 50 años en el seno de la OMC la liberalización de productos industriales, sería ingenuo pensar que en agricultura la liberalización se va a operar en 5 ó 6 años. Es importante dar tiempo al tiempo. Algunos países, entre ellos Brasil, tienen una enorme resistencia a la negociación en materia de servicios, para lo que se hace eco la multifuncionalidad que la UE alega para la agricultura o las cuestiones no comerciales". Esa defensa por parte de Brasil y otros países en las negociaciones de servicios frenan la liberalización en ese sector... Si la UE tiene que apelar todavía a esas cuestiones no comerciales es porque son ciertas, porque las estructuras de producción no se pueden deshacer en dos o tres años. Lo que se entiende como una propuesta atrevida e importante por parte de la UE es el recorte sustancial de las subvenciones a la exportación. Y no sólo eso: con los norteamericanos se consiguió que se asimilaran a las subvenciones a la exportación otras prácticas que tienen los mismos efectos, como los créditos a la exportación subvencionados, el comercio a través de empresas estatales o la ayuda alimentaría que supone una apuesta por el mercado internacional a precios reducidos y subvencionando los productos internos.

La segunda cuestión es la ayuda interna: hay ayudas que afectan al comercio internacional y hay otras que no. Desde la OMC hay que alcanzar acuerdos que reduzcan y, en su caso, eliminen las ayudas que distorsionan el comercio internacional, pero no las que no lo distorsionan, que formarían parte de la política decidida por los estados soberanos para apoyar a un sector. En muchos países, y España es uno de ellos, hay un problema real de abandono del ámbito rural, de desequilibrio regional. Hay que mantener poblaciones fijadas al territorio. Las ayudas que se establezcan con ese fin no deben obstaculizar el comercio internacional, y eso ha llevado a que las ayudas no estén referidas al aumento de la producción, sino a lograr que los agricultores reacondicionen su estructura de producción, lo cual desde el punto de vista del comercio mundial tiene efectos inocuos o escasos.

La tercera cuestión en la agricultura es el acceso al mercado, las barreras arancelarias o el sistema de contingentes alternativos, pudiéndose incluir toda esa variedad de restricciones con justificación fitosanitaria, de seguridad, que limitan el comercio de alimentos y de productos agrícolas. ¿Cuál es la oferta de la UE?: Generalizar a todos los países afiliados lo que en la UE ya se hace desde hace tres años: dar acceso libre de aranceles y sin restricción a los países más pobres. Eso no ha sido aceptado, pero no es culpa de los países en vías de desarrollo, sino de otros desarrollados. Y luego, el promover una reducción arancelaria importante, del orden del 36(%, que añadida a la reducción que se realizó en la Ronda Uruguay, llevaría a una reducción del 72% de los aranceles de entrada de los productos en los países desarrollados
.

5. Conclusión

La UE llevaba a Cancún una buena propuesta de negociación también en productos agrícolas, y hay que retomarla. Había un empeño en aproximar posiciones en los temas más sustanciales, como era la negociación agrícola y el acceso al mercado de productos industriales. Sin embargo, en la agenda se incluyeron dos temas perturbadores: uno, el algodón, un tema menor, bajo el pretexto de que eso era luchar contra la pobreza de los países africanos. Y ese asunto ha de encontrar solución en las instituciones internacionales que tienen por objetivo la eliminación de la pobreza por la vía de apoyos a los sectores productivos, como el Banco Mundial u otros bancos de desarrollo, pero no la OMC, que tiene por misión alcanzar acuerdos comerciales equilibrados e integrar en los flujos de comercio internacional a todos los países. La cuestión del algodón y el segundo asunto, los temas de Singapur, no son negociaciones comerciales, sino que dan un tono cualitativo a las transacciones comerciales. En Cancún no se iba a hablar de acuerdos comerciales ni de la metodología previa al acuerdo, sino de las modalidades previas a la negociación que permitan que llegue a buen puerto.

Al final, lo quedó es que, como todavía hay que ponerse de acuerdo para alcanzar modalidades y después iniciar la negociación, hay que ponerse manos a la obra rápidamente, aunque la fecha inicial de principios de 2005 se puede dar por perdida. Ha habido un retraso en alcanzar acuerdos en una ronda que se calificaba Ronda del Desarrollo, donde además todas las partes, estaban de acuerdo en que hay que dar un trato especial a los países en vías de desarrollo y sobre todo, en favor de los países no avanzados pero integrados en el desarrollo. Se ha retrasado uno o quizá dos años el desarrollo en países que aún no han alcanzado un nivel adecuado. Esas discrepancias se pueden recuperar en los próximos meses. Por tanto, todos ellos son desencuentros temporales o coyunturales que, hay que ser optimista, se van a superar en fecha próxima.


En el foro participaron muchas de las principales personalidades políticas y económicas de la UE y Brasil

Por Europa:
José María Aznar, presidente del gobierno español hasta las elecciones del 14 de marzo; Miguel Ángel Cortés secretario de Estado de Cooperación y Latinoamérica; Francisco Utrera, secretario de Estado de Comercio y Turismo de España; Eduardo Serra, presidente del Real Instituto Elcano y Carlos Malamud, del mismo Instituto; Juan Miguel Villar Mir, presidente del Grupo OHL; Ramón Aguirre, presidente del ICO; José Juan Ruiz, director de Estrategia del Grupo Santander; Jaime Montalvo, presidente del Consejo Económico y Social de España; Carlos Solchaga, ex ministro de Hacienda de España; Tristan Garel-Jones y Ángel Durández, presidente y director general de la Fundación Euroamérica, respectivamente; Elisa Robles Fraga, vicepresidenta de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CM T) de España; Edmond Alphandéry, ex ministro de Hacienda de Francia, Jaime Velasco, director de Actualidad Económica; Ramón Pérez Maura, adjunto al director del diario ABC; Walter Haubrich, del Frankfurter Allgemeine Zeitung y Daniel Vernet, de Le Monde.

Por Brasil:
Kjeld Jakobsen, secretario municipal de Relaciones Internacionales Xavier Ferreira, presidente del Grupo Telefónica de Brasil; Eduardo Navarro de Carvalho, vicepresidente de Estrategia Corporativa y Regulatoria del Grupo Telefónica de Brasil; Dario Rais Lopes secretario de Transportes del Estado de Sao Paulo; Geraldo Alckmin, gobernador del Estado de Sao Paulo; Antonio Patriota, secretario de Planificación Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores; Mário Mugnaini Júnior, secretario ejecutivo de Comercio Exterior, Ruy Martins Altenfelder, presidente del Instituto Roberto Simonsen de Brasil y Tarso Genro, secretario del Consejo de Desarrollo Económico y Social,


José Juan Ruiz, en plena intervención.

 
Edmon Alphandéry, ex ministro de Hacienda de Francia.

 
Juan Miguel Villar Mir, presidente de OHL, en plena intervención.

 
Tarso Genro, secretario del Consejo de Desarrollo Económico y Social de Brasil

 
Kjeld Jakobsen

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