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Foro Colombia - Unión Europea:
Oportunidades de inversión y colaboración
El 22 y 23 de
mayo se celebró en Bogotá el foro Colombia UE con el triple
objetivo de subrayar la solidaridad de Europa con respecto
al país latinoamericano, difundir la disposición al cambio
del país e incrementar las ayudas. A las conferencias acudieron
las principales personalidades políticas y económicas.
Difundir y apoyar los vientos de cambio que comienzan a
soplar en Colombia. Fue el tema principal de la última conferencia
organizada por la Fundación Euroamérica, en colaboración
con el Real Instituto Elcano (España) y con el patrocinio
principal de British American Tobacco (Reino Unido), la
Fundación ICO (España) y el Grupo Empresarial Bavaria (Colombia).
Celebrado el 12 y 13 de mayo de 2003 en Bogotá, bajo el
título: Colombia Hoy: presente y futuro. Oportunidades de
inversión y colaboración política, económica y cultural,
el foro se centró en las medidas tomadas por el actual presidente
de Colombia, Álvaro Uribe, desde que asumió la presidencia
en agosto de 2002 y en las posibilidades de mejora. Las
principales conclusiones, divididas en cuatro apartados
(situación política; lucha contra terrorismo y narcotráfico;
economía y oportunidades de inversión; y cooperación de
la Unión Europea), fueron las siguientes:
1. Situación política
Ante todo, los ponentes señalaron que la estabilidad democrática
colombiana es problemática, pero está plena de oportunidades.
Además, explicaron que hasta mediados de 2002 se produjo
un deterioro político, económico y social. En los 90, la
provisión de bienes públicos, especialmente en seguridad
y defensa, bajó enormemente. Se produjo una correlación
directa entre la producción de coca y la tasa de homicidios,
y la consiguiente disminución del crecimiento económico
por la caída de la tasa de seguridad. Desde finales de los
90 y hasta mediados de 2002, la inversión privada disminuyó
a un tercio de lo que fue a mediados de la década. Se desplomó
el crecimiento, aumentó el desempleo y todos los indicadores
sociales se deterioraron. Por otra parte, el tamaño del
Estado a mediados de 2002 era 10 puntos más elevado que
10 años atrás. Pese a la reforma tributaria, no hubo cómo
financiarlo. Se abrió un déficit que hizo explotar la deuda
pública. A su vez, la gestión pública estaba en unos niveles
ínfimos. El gasto en educación y en salud se disparó.
Los representantes del gobierno colombiano comentaron que
su objetivo fundamental era restaurar la confianza para
los colombianos y para que la comunidad internacional contemple
el país como un lugar seguro para invertir. Para conseguirlo
se están implantando políticas de seguridad, de estabilidad
macroeconómica y de recuperación de la economía. Añadieron
que se han tomado medidas económicas de impacto: impulso
del crecimiento sostenible y la generación de empleo; volver
a generar ingresos y repartir mejor los frutos del crecimiento
con políticas de equidad; traslado al Congreso de un paquete
de reformas: laborales, fiscales, del sistema de pensiones,
del sector público... Con ello se inicia un proceso gradual
de rebaja del déficit. Se pretende pasar de un 3,6%, en
2002, a un 2`%, o menos, en 2006. La industria manufacturera
está creciendo al 5% en 2003; la demanda de energía al 4.5%;
el sector de la construcción a un 8%, y el de viviendas
a un 20%; la tasa de desempleo ha pasado del 15% al 13%;
la tasa de interés está a niveles históricamente bajos,
la de cambio a niveles históricamente altos, y se mantiene
el ritmo exportador; la reforma del Estado ya ha supuesto
un ahorro de 180.000 millones de pesos. En cuanto al conflicto
colombiano, el problema ha sido la incapacidad de los anteriores
gobiernos para garantizar a sus ciudadanos protección ante
grupos al margen de la ley, financiados por el tráfico de
drogas. Con el nuevo Gobierno, el área de cultivos ilícitos
ha caído un 30%, gracias a la política de fumigación; el
número de secuestros está cayendo; también ha disminuido
un 18% la tasa de homicidios.
2. La lucha contra el terrorismo
y el narcotráfico
Colombia ha sido el país más violento de América Latina,
y tiene alrededor del 75% de los secuestros mundiales (3.000
al año). Se estima que el conflicto le cuesta al gobierno
1,2 puntos del PIB. Los ponentes incidieron en que, para
alcanzar la paz, hay que fortalecer la ley. Las encuestas
ponen de manifiesto que en ninguna de ellas la guerrilla
alcanza el 1 % del favor de los encuestados. Los paramilitares
no llegan al 4%. La institución más valorada es el Ejército
(cerca del 80%), seguida de la iglesia (75%) y la policía
(70%). Por otra parte, Colombia es un ejemplo de cómo el
terrorismo, la delincuencia y las drogas están unidas. El
único objetivo de las FARC, ELN y AUC es el dinero, que
les llega de la droga, y se estima que les produce entre
5.000 y 10.000 millones de dólares anuales. Por ello, la
lucha primera y fundamental de Colombia es contra la droga.
El Gobierno estima que ganará esa lucha y cree que para
finales de 2003 Colombia no será ni productor ni exportador
de droga. En 1983 había 13.000 hectáreas sembradas de coca
y 4.000 hombres en grupos armados. En 1999 eran 140.000
hectareas y cerca de 34.000 hombres. Desde que Uribe ascendió
a la Presidencia, las hectáreas sembradas de coca han pasado
de 140.000 a 102.000 a finales de 2002 (cifras de la ONU);
a principios de mayo de 2003 quedan 42.000, y la capacidad
de destrucción mensual es de unas 15.000 hectáreas.
Como una de las principales medidas, se aprobó la ley de
Extensión de dominio, que permitirá una reforma agraria
para entregar a los campesinos una parte de las tierras
hoy controladas por las FARC, el ELN, las AUC o las mafias.
Pero para el gobierno, está claro que el conflicto no se
va a solucionar exclusivamente por la vía militar, tiene
que haber una salida política. En tanto continúe la impunidad
y la fortaleza económica de los grupos terroristas, las
posibilidades de diálogo y negociación son reducidas. Por
eso, hay que lograr el fortalecimiento del estado y de todas
las instituciones en los próximos 18 a 20 meses. En opinión
de Colombia, es falso que el conflicto social y la pobreza
son los que generan la violencia. Donde más conflicto hay
es en las zonas ricas del país y quienes generan violencia
son los terroristas financiados por el narcotráfico, el
secuestro y la extorsión. Hay que cambiar la imagen persistente
en algunos países europeos que ve en las organizaciones
terroristas a modernos Robin Hoods. En consecuencia, se
habló de que el conflicto es también responsabilidad de
los países consumidores de drogas. Una gran parte de los
atentados, las extorsiones, la corrupción, se financia con
el consumo europeo de droga. Por eso, parte de la lucha
pasa por el mantenimiento de un régimen de exportaciones
preferenciales de Colombia a la UE. En definitiva, el terrorismo
ha dejado de ser un problema interno de los estados para
convertirse en el eje de su política exterior.
3. La economía y las oportunidades
de inversión y de fomento del comercio.
Para abrir boca, se apuntaron algunos indicadores sociales
de Colombia: de 1996 a 2000, la tasa de desempleo pasó del
10% al 17%,. Los pobres pasaron del 18% al 28°/o. En estos
4 años, el aumento del empleo informal fue del 22%>. Cerca
de 3 millones de personas se han retirado del sistema de
seguridad social. En el último semestre de 2002 se han reformado
una parte importante de los contratos y se ha creado un
sistema de protección social. A su vez, se está trabajando
en la reforma de los sistemas de pensiones, de sanidad,
etc.
Por otra parte, Colombia tiene un bajo nivel de ahorro interno
(14%o del PIB). Su tasa de inversión del 16% sigue siendo
baja, aunque con tendencia a aumentar. Es importante incrementar
el ahorro interno y la tasa de inversión, así como reformar
las instituciones para atraer inversión extranjera, un motor
fundamental en el crecimiento. Lo importante es definir
las reglas: un ámbito regulatorio predecible, no discriminatorio,
y que no haya impedimentos administrativos que dificulten
hacer negocios en el país.
Por todo ello, Colombia ofrece ventajas a la inversión extranjera.
Con respecto al resto de América Latina, se encuentra en
la media en el avance de la tecnología, por encima en capacidad
de gestión empresarial y en la media en costes profesionales.
Además, es la segunda más barata en el coste de mano de
obra, en la media en cuanto al índice de pobreza... A su
vez, es el país de América Latina con mayores ventajas arancelarias,
sobre todo en sus relaciones con Estados Unidos. Para las
empresas europeas, vender ciertos productos a través de
filiales establecidas en Colombia puede suponer la penetración
del mercado norteamericano en condiciones muy competitivas.
Además, después de Estados Unidos, el mayor inversor en
Colombia es España, seguida de lejos por el Reino Unido
y Holanda. Las inversiones se centran en sectores sometidos
a altos niveles de regulación estatal que, en muchos países
latinoamericanos, están totalmente politizados. Los representantes
colombianos señalaron que su país quiere avanzar en la celebración
de acuerdos de promoción y protección de inversiones. Ha
comenzado con Italia, se ha presentado un modelo a España
y quiere negociar con Francia y con cualquier otro país
interesado. Como conclusión, la inversión y las exportaciones
son necesidades urgentes e inaplazables. Colombia es uno
de los peores exportadores de América Latina (descontados
Bolivia y Haití), aunque ha hecho un esfuerzo para abrir
oficinas comerciales en la UE (ya tiene cuatro). También
se centra en nichos de exportaciones (productos orgánicos,
confecciones, frutas exóticas, etc.). ¿Otro problema? La
justicia es tremendamente lenta. Por eso, el Congreso aprobará
un informe que permita un sistema de jurisdicción contenciosa
ágil y eficaz. Ya se aprobó en diciembre de 2002 la plataforma
legislativa más ambiciosa y seria sobre flexibilidad laboral,
reforma tributaria, sistema de pensiones, etc. Todavía hay
problemas desde el punto de vista de las garantías jurídicas,
pero se acaba de proponer al jurado un proyecto de ley sobre
arbitraje y conciliación, elaborado por la Cámara de Comercio
de Bogotá, con organismos internacionales que harán desaparecer
los inconvenientes que sufrían las empresas transnacionales.
Por si fuera poco, la carga tributaria representa el 20%,
del PIB y el problema es que la presión tributaria es mucho
mayor para los que están en la formalidad y, como bien se
conoce, una buena parte de la actividad empresarial está
en la informalidad.
Además, la medición efectuada por el foro económico de Davos
sitúa a Colombia en un puesto intermedio en cuanto a competitividad
de 80 países. Está por encima de Argentina, Paraguay, Venezuela,
Ecuador y Bolivia, y por debajo de Chile, México y Brasil.
Y aun con el clima económico descrito, son alentadores los
resultados de una encuesta entre empresarios en la que se
dice que de cada 100, 56 tienen proyectos de inversión a
seis meses (39% antes de mayo de 2002). El 82% de los proyectos
se enfocan hacia los circuitos económicos internacionales.
Por todos los datos apuntados, los ponentes afirmaron que
los analistas europeos deben saber que los empresarios colombianos
han estado presentes, en los últimos 6 años en todas las
iniciativas de negociación con las distintas guerrillas.
La ruptura del proceso no fue culpa de los empresarios o
de la sociedad civil, sino de la falta de comprensión de
las FARC respecto al momento histórico, el contexto internacional
y las posibilidades de lograr una buena negociación política
para su supuesto ideario.
4. La cooperación de la Unión Europea
La solidaridad europea con Colombia se manifiesta, entre
otros aspectos, en que su programa de cooperación es el
de mayor importancia comparado con cualquiera de los vigentes
con otros países latinoamericanos. Además, la UE y sus países
miembros son los mayores donantes hacia Colombia. En opinión
del gobierno colombiano, con raras excepciones, las circunstancias
del país no han sido suficientemente entendidas por una
gran parte de los miembros de la UE. Ahora es más importante
que nunca el apoyo a Colombia por la comunidad internacional.
Sin embargo hay sectores europeos que opinan que Europa
está mucho más abierta a Colombia de lo que se supone (vende,
por ejemplo, café, flores, atún o gambas a los mercados
europeos). El gobierno opina que la seguridad no ha sido
parte de la agenda de la UE con Colombia. Existe la percepción
de que Colombia no es una prioridad para Europa, salvo para
algunos países (Reino Unido o España). Es muy grave que
hace unos meses se debatiera la posibilidad de privar a
Colombia de las facilidades arancelarias. Como dato, el
comercio bilateral entre Colombia y la UE ha disminuido
y la tendencia continúa a la baja. De las importaciones
de Colombia, sólo el 11% proviene de la UE y de las exportaciones,
sólo el 14% (el 24% en 1995) va hacia la UE. Por tanto,
se percibe que para Europa, América Latina es un riesgo
más que una oportunidad.
Como conclusión, los representantes políticos colombianos
pidieron que las conversaciones recientemente abiertas entre
la Unión Europea y el Pacto Andino deberían dar lugar a
un acuerdo de asociación que incluya el libre comercio en
el marco de la Ronda Doha. Porque, según ellos, Colombia
quiere trabajar con la UE y convertirse en uno de sus socios
estratégicos, para avanzar un tratado de libre comercio.
A corto plazo es necesario estabilizar las condiciones de
las preferencias generalizadas. Hay una solución de compromiso
que implica diferir la graduación de limitación de importaciones
por la UE (flores, frutas y hortalizas), pero es una solución
transitoria. Habría que lograr que el retiro de las preferencias
se relacione con el cumplimiento por Colombia de la bajada
del terrorismo. Hay que entender la frustración de su opinión
pública al ver que, mientras se acrecienta el asedio del
terrorismo y son mayores los esfuerzos del Gobierno por
la erradicación de cultivos ilícitos, el mensaje que percibe
de la UE es que las exportaciones colombianas, vinculadas
al régimen de preferencia, en razón de la lucha contra la
droga, van a ser graduadas porque son competitivas. Tal
inestabilidad en los acuerdos no incentiva la inversión.
En definitiva, para lograr estos objetivos es necesario
un diálogo constructivo entre Europa y América Latina, para
eliminar definitivamente los malentendidos y las incomprensiones.
Al foro acudieron los principales
representantes políticos y económicos de la UE y Colombia
Por Colombia:
Álvaro Uribe Vélez, presidente de la República; Francisco
Santos Calderón, vicepresidente; Jorge Humberto Botero,
ministro de Comercio; Fernando Londoño Hoyos, ministro de
Interior y justicia; Carolina Barco, ministra de relaciones
Exteriores; Diego Palacio Betancourt, ministro de Protección
Social; Martha Lucía Ramírez, ministra de Defensa Nacional;
Santiago Montenegro, director Nacional de Planeación; Luis
Guillermo Plata, presidente de Proexport; Luis Carlos Villegas,
presidente de la Asociación Nacional de Industriales; Noemí
Sanín, embajadora de Colombia en España; Luis Yagüe Jimeno,
presidente del Grupo Santander en Colombia y Enrique García
Rodríguez, presidente Ejecutivo de la Corporación Andina
de Fomento.
Por Europa:
Ana Palacio, ministra de Asuntos Exteriores; Tristan Garel-Jones,
presidente de la Fundación Euroamérica; Pilar Tena, subdirectora
del Real Instituto Elcano; Carl Bildt, ex primer ministro
de Suecia; Jean Glavany, ex ministro de Agricultura de Francia;
Carlos Solchaga, ex ministro de Economía de España; Carlos
López Blanco, Secretario de Estado de Telecomunicaciones;
Bill Rammell, viceministro de Relaciones Exteriores del
Reino Unido; Joaquín Almunia, ex ministro de Trabajo; Federico
Ferrer, director general Financiero y Relaciones Internacionales
del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y Carlos Malamud,
investigador principal en América Latina del Real Instituto
Elcano. También acudieron periodistas de la talla de Hermann
Tertsch (El País), Daniel Vernet (Le Monde), Michael Reed
(The Economist) o Walter Haubrich (Frankfurter Allgemeine
Zeitung).
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Álvaro Uribe, presidente
de Colombia, clausuró las jornadas durante
un almuerzo celebrado el 11 de mayo.
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Ana Palacio, ministra de Asuntos
Exteriores, junto a Tristan Garel-Jones.
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Fernando Londoño Hoyos, ministro
del Interior y de Justicia de Brasil, y Tristan
GarelJones.
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Martha Lucía Ramírez de Rincón
conversa con Bill Rammell y Hermann Terstch.
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Francisco Santos Calderón,
vicepresidente de la República de Colombia,
inauguró las jornadas.
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De izquierda a derecha: Noemi
Sanín, Luis Yagüe y Carlos Solchaga.
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Federico Ferrer, director general
financiero y Relaciones internacionales del Instituto
de Crédito Oficial (ICO).
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