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Las repercusiones de la inestabilidad internacional
Las jornadas fueron organizadas por la
Fundación Euroamérica y el diario ABC y contaron con el patrocinio
del BBVA.
Con el telón
de fondo de la guerra contra Iraq, el 22 y 23 de abril de
2003 tuvo lugar en la sede de ABC en Madrid la Segunda Conferencia
Internacional de ABC sobre Europa y América. El debate ardió
como consecuencia de la nueva posición de Estados Unidos
en el panoramainternacional, su relación con una Unión Europea
fraccionada por la crisis y la guerra iraquí y las consecuencias
sobre las repúblicas latinoamericanas.
Nemesio Fernández-Cuesta, presidente del Diario ABC abrió
las jornadas para presentar a Guillermo Ortiz, gobernador
del Banco de México y Francisco González, presidente del
BBVA, que hablaron sobre la economía norteamericana y sus
repercusiones en Europa y Latinoamérica. Para el primero,
Europa y Japón seguían "sin dar signos de una recuperación
sólida". Y para colmo, señaló que el crecimiento en América
Latina durante el año pasado "fue el más reducido desde
1983", además de estimar "una modesta y desigual recuperación
en 2003". La clave, para él, estaba en esperar a los resultados
en Brasil. "Puede ser un caso crucial para el futuro de
la política económica en América Latina", concluyó. Tras
el debate, James Rubin, ex portavoz del Departamento de
Estado y Subsecretario de Estado para Asuntos Públicos de
EEUU, ofreció una ponencia sobre la seguridad compartida
entre Estados Unidos y la Unión Europea. El almuerzo, presidido
por José Antonio Zarzalejos, director de ABC, contó con
la presencia de Ana Palacio, ministra de Asuntos Exteriores,
como invitada de honor.
El 23 de abril abrió el debate Douglas Hurd, ex ministro
de Asuntos Exteriores del Reino Unido, que conversó sobre
un tema de máxima actualidad: el papel y la estructura de
las instituciones internacionales ante el nuevo orden mundial.
Para ello abogó por "hacer lo posible por conseguir una
Unión Europea Unida". Algo menos optimista fue Fernando
Henrique Cardoso, ex presidente de Brasil, al hablar sobre
la inestabilidad política en el sistema democráctico de
América Latina. El ex mandatario afirmó que no tenía sentido
meter en un mismo saco a todos los países de la región,
pues "las diferencias entre los países sudamericanos son
en algunos aspectos más llamativas que sus posibles puntos
en común", y añadió que: "algunos países de la zona carecen
de una base institucional que les permita afrontar algunas
de las amenazas a la democracia". Sin embargo, con respecto
a su país, comentó que confiaba más en las instituciones
que en el actual presidente Lula.
Andrés Pastrana, ex presidente de Colombia, clausuró las
jornadas durante un almuerzo al que acudió el Príncipe de
Asturias como invitado de honor. Pastrana se centró en el
futuro de la región, aunque comenzó hablando sobre Miguel
de Cervantes, para comparar a su gran protagonista con los
quijotes latinoamericanos, que no dejan de "buscar el desarrollo,
la paz y la justicia social, así nos toque luchar contra
molinos de viento, gigantes fabulosos o caballeros andantes".
Tras dar un repaso a la situación social, económica y política
y a las reformas frustradas de la región, finalizó con buen
sabor de boca al decir que en la comunidad de 500 millones
de personas que ocupan más de 20 millones de kilómetros
de cuadrados se encontraba "una verdadera reserva de esperanza
para la humanidad".
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