Foro Chile-Unión Europea
El acuerdo de asociación global, en marcha
Nº3 - octubre 2001

Destacadas personalidades europeas y chilenas de la política, las finanzas, las empresas, las organizaciones sindicales y los medios de comunicación se reunieron en Santiago de Chile, convocados por la Fundación Euroamérica para debatir sobre el futuro de las relaciones entre Chile y la UE.

Chile es uno de los países latinoamericanos donde la presencia europea en todos los ámbitos es más evidente. De ahí el interés de la Fundación Euroamérica de realizar en Santiago de Chile uno de los encuentros del pasado año. El Foro de Chile-Unión Europea, "Desarrrollo económico y político de una relación con futuro", se celebró durante los días 9 y 10 de noviembre de 2000 en el Hotel Hyatt, en medio de una gran expectación de público y medios de comunicación. Algunas de las ponencias congregaron a más de cuatrocientas personas. El foro tuvo lugar en un momento crucial para Chile. Por un lado, el incremento de las relaciones de ese país con Europa ha sido declarado como una de las prioridades de la política exterior del presidente Ricardo Lagos y, por otro, la reunión se celebró cuando se habían puesto en marcha las negociaciones para un acuerdo de asociación Chile-Unión Europea, que incluyen el diálogo político, la cooperación y la zona de libre comercio. En esta ocasión la iniciativa de la Fundación Euroamérica se vio reforzada con la participación de las fundaciones Canning House, del Reino Unido, y la Ibero Amerika Verein, de Alemania. Tanto las intervenciones de los conferenciantes como las de los asistentes durante a los coloquios se produjeron dentro de un clima sincero y cordial. La tensión generada por el caso del expresidente Pinochet entre un sector de la sociedad chilena y el Reino Unido y España sólo se reflejó fugazmente en la conferencia de uno de los panelistas.

La situación económica chilena, sus expectativas y las relaciones con la U.E., sus vecinos y otros bloques regionales, así como el papel de las inversiones extranjeras y la respuesta chilena a los retos de las nuevas tecnologías fueron las temas tratados durante el primer día del Foro. En la sesión inaugural intervinieron los representantes de las tres instituciones europeas -Lord Tristan Garel Jones, presidente de la Fundación Euroamérica; la Baronesa Hooper, presidenta de Canning House, y Frank K. Westermann, director gerente de Ibero Amerika Verein-, que destacaron el protagonismo de Chile en las relaciones entre Latinoamérica y la Unión Europea.

El viceministro de Relaciones Exteriores de Chile Heraldo Muñoz abrió la primera sesión señalando la importancia de la negociación en marcha para la asociación de su país con Europa, "uno de los continentes más solidarios en el proceso de la recuperación de la democracia". No existe "contradicción o inconsecuencia" entre el proceso de profundización para la inserción de Chile en MERCOSUR y la negociación con la UE, explicó el viceministro. "Chile ha desarrollado un modelo propio de integración al comercio internacional que nos permite entender muy especialmente y compartir la tesis de la geometría variable planteada al interior de la UE. El mismo concepto de cooperación fortalecida o "enhanced cooperation" o "coopération renforcée" de la UE, que se aplica al interior para sus propias realidades, creemos que puede servir para singularizar a aquellos países que quieran avanzar más rápido dentro de un marco de integración común". Chile "no pretende ingresar a un MERCOSUR estático -aseguró Heraldo Muñoz- El MERCOSUR del año 2000 ya no es el del 91, aspiramos a avanzar e ingresar en un MERCOSUR comprometido con la liberalización comercial".

Los conferenciantes extranjeros resaltaron la buena marcha de la economía chilena que, según Emilio Botín, presidente del Banco Santander Central Hispano (BSCH), de España, descansa sobre cuatro pilares: "el sistema financiero más sólido y mejor regulado de Hispanoamérica, uno de los Bancos Centrales con mayor reputación e independencia del continente, una de las mejores cuentas fiscales de la región y una gran credibilidad internacional". El banquero español no comparte el pesimismo con que el país está saliendo de la recesión vivida en el año 99, y recordó a los presentes que la recuperación en economías ya maduras son graduales y, como ocurre en Chile, comienzan por las exportaciones para luego seguir por el crecimiento del consumo y de la inversión. "Creanme, los pesimistas no tienen razón", sentenció. En este mismo sentido se expresaron el español Adolfo Ramiro, presidente de EMOS, que recordó que el Grupo Agbar, al que pertenece su empresa venía invirtiendo en Chile desde 1984, y el alemán Wilfred Wallan, vicepresidente de finanzas de Volkswagen. Rafael Catalá, subsecretario español del Ministerio de Hacienda, explicó cómo España había seguido un proceso similar al descrito por Emilio Botín para salir de la crisis y describió a continuación las políticas de Hacienda y de liberalización de la economía que van a permitir el crecimiento español sostenido y atajar algunos desequilibrios básicos.

La confianza de que Chile avanza en la dirección adecuada abriendo cada vez más sus mercados y negociando acuerdos de libre comercio con los distintos bloques regionales centró las intervenciones de los políticos y empresarios chilenos que participaron en la primera sesión de este Foro ChileUnión Europea. Carlos Ominami, exministro chileno de Economía, aseguró que su país tiene por primera vez una oportunidad histórica: "Si somos capaces de repetir simplemente las tasas de crecimiento que tuvimos en los 90, crecer entre un 6-7 por ciento sostenidamente durante los próximos diez años, Chile puede ser un país desarrollado", comentó Carlos Ominami, quien, a la hora de considerar las relaciones con la UE, abogó por mayores facilidades para el acceso de su país a los mercados. "Somos un país que se ha jugado lealmente la carta del libre comercio y creo que está en condiciones de reivindicar un trato equivalente", dijo. La subsecretaria del Ministerio de Hacienda chileno, María Eugenia Wagner, expuso los pasos dados por su gobierno para responder a los desafíos de la globalización, como la eliminación del encaje y de la banda cambiaria, la suspensión del año de permanencia para los capitales extranjeros, la tramitación de la ley que elimina el impuesto para las ganancias de capital para extranjeros, etcétera. "En el mundo futuro los empresarios nacionales invertirán también en el exterior, mientras que los extranjeros lo harán en sus países y en los nuestros-" afirmó Carlos Massad, presidente del Banco Central de Chile-. "Se reducirá así el riesgo global y todos, empresarios y trabajadores, podrán beneficiarse de una economía mundial en expansión", comentó al explicar la estrategia de la entidad que preside y al subrayar la necesidad de que la globalización se manifieste como una doble vía y su país no sea sólo un lugar atractivo para los capitales foráneos.

Sobre las bondades y los inconvenientes de las inversiones extranjeras habló Felipe Lamarca, presidente del directorio de la compañía de petróleo COPEC, quien aseguró que los países del hemisferio Norte ponen "la forma, las reglas, la cancha, los árbitros, todo" y que, cuando ven a países como Chile llegar los mercados "empiezan a poner trabas al comercio y nos encontramos con países que son como el Padre Gatica, que predican pero no practican". Lamarca terminó su intervención asegurando que la detención de Pinochet tuvo un costo para Chile "en términos de atención, de tensión interna, de falta de cohesión social, de discusión, etcétera, que tienen efectos sobre la economía chilena"; en su opinión, el gobierno inglés debería hacerse cargo de ese costo. En el campo de las nuevas tecnologías como motores del desarrollo, Óscar Guillermo Garretón, presidente de Acces, Chile, llamó la atención sobre la importancia para el futuro de algunas decisiones que se están tomando en Chile en materia de telecomunicaciones, como la adopción de la norma americana PSS sin estándar, distinta del GSM europeo adoptado por sus vecinos, Argentina y Brasil.

Los aspectos sociales de la globalización, los modelos de relaciones laborales que impone la nueva economía y los procesos de integración que se llevan a cabo en América Latina centraron las conferencias y los debates de la segunda jornada del Foro. José María Michavilla, secretario de Estado de justicia de España apuntó que con el nuevo siglo y la universalización de valores como la solidaridad está aflorando una nueva forma de democracia, "una democracia ética", en la que la persona está por encima del Estado. La flexibilidad en las relaciones laborales fue defendida por representantes de los empresarios, como Walter Riesco, presidente de la Confederación del Comercio, y de los trabajadores, si bien el exsecretario general del sindicato español Comisiones Obreras, Antonio Gutiérrez, acuñó la "flexibilidad positiva", que obliga a los factores competitividad y trabajo a adaptarse a los cambios y subrayó la importancia de la formación continua y los cambios que ésta aporta a la democratización de las empresas. Los gobiernos deben ser los que armonicen esta flexibilidad pactada entre las fuerzas sociales con la seguridad necesaria para los trabajadores, en opinión de Joaquín Almunia, exsecretario general del Partido socialista Obrero Español (PSOE) Ricardo Solar¡, ministro de Trabajo y Previsión Social de Chile, destacó la política laboral como el factor esencial para el despliegue de una política económica encaminada al crecimiento sostenido de un país.

La regionalización moderna, el otro gran tema de la segunda jornada del Foro, fue defendida por todos los oradores como una exigencia para Chile y los países suramericanos. Y esta "no puede limitarse solamente al arancel" según indicó el profesor Bulmer-Thomas, director del Instituto de Estudios de América Latina del Reino Unido, "porque, con la excepción de México, ninguno de los países de América Latina exporta la mayoría de sus bienes a los países de América". En la comparación con el proceso de integración europeo se destacaron los elementos comunes, como el idioma y el Derecho, que permitirían un mayor avance político; pero algunos oradores, como Carlos Solchaga, exministro de Economía y Hacienda de España, resaltaron las poderosas diferencias que dificultan la integración. Estas son las diferentes políticas macroeconómicas y Solchaga, al igual que Bulmer-Thomas, destacó el escaso intercambio de bienes y servicios entre países vecinos. Las dificultades de Chile, el mercado más abierto de Sudamérica, para integrarse en MERCOSUR, con aranceles más altos, fueron expuestas por el ministro chileno del Interior, José Miguel Insulza, quien expresó también el escepticismo de su país en las negociaciones con la U.E. después de largos años de negociaciones y sin avances reseñables.

La ceremonia de clausura estuvo a cargo del comisario europeo de Asuntos Exteriores, Chris Patten, del Reino Unido y del presidente de la República de Chile, Ricardo Lagos. Patten recordó que la Unión Europea, el mayor inversor en América Latina, quiere seguir siéndolo, se comprometió a acelerar las negociaciones entre Chile y la U.E. y prometió que desde ese momento hasta la cumbre que tendrá lugar en Madrid en el 2002 todos y cada uno de los países de América Latina recibirán la visita de, al menos, un comisario de la Unión Europea. El presidente Ricardo Lagos explicó los vínculos externos de su país, que tiene acuerdos de libre comercio con México y Canadá y está pendiente de negociar otro similar con Estados Unidos, que forma parte de la APEC y que considera MERCOSUR como una realidad política imprescindible para Chile" y no sólo un acuerdo comercial de tarifas". En este contexto, la Unión Europea, además del principal destino de las exportaciones chilenas, es en su opinión un modelo no solo de integración sino también de equidad social y expresó su deseo de que la colaboración entre chilenos y europeos se extienda, más allá del comercio, a los ámbitos de la política de desarme, al Tribunal Penal Internacional a los estatutos en defensa de los derechos humanos.
Chris Patten, comisario europeo de Asuntos Exteriores

 
Ricardo Lagos, presidente de la República de Chile

 
El presidente de Chile, Ricardo Lagos, saluda al presidente de la Fundación Euroamérica, Tristan-Garel Jones.

 
 
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