MONEDA ÚNICA
Principio o fin de la integración regional
Nº3 - octubre 2001

El establecimiento del Euro como moneda única de doce países europeos a partir del próximo 1 de enero de 2002 representa un hito en la historia de la integración de la Unión Europea.

El próximo 1 de enero, los ciudadanos de Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo y Portugal abandonarán los marcos, los francos, las liras, los florines, las pesetas, etcétera, y empezarán a utilizar el Euro como moneda única común para todos estos países, Culmina así un proceso de integración monetaria que comenzó en 1990, cuando se eliminaron los obstáculos internos que impedían la libre circulación de capitales entre los miembros de la Comunidad Económica Europea (CEE), y que culminará el 1 de julio de 2002, cuando las actuales monedas de los doce países del Euro pierdan su valor y desaparezcan definitivamente en las estanterías de los establecimientos de numismática. En el proceso han quedado como recuerdos la "serpiente monetaria", establecida en 1972, y el ECU, la unidad monetaria común de la CEE hasta 1995, en que fue rebautizado como euro. Tras superar obstáculos, el Euro ha pasado a convertirse en el signo más evidente para los ciudadanos de que la Unión Europea (UE) avanza y de que el sueño de una Europa unida está más cerca que nunca de convertirse en una espléndida realidad.

Con su éxito, el Euro se ha convertido en un ideal para los procesos de integración que se están gestando en el mundo. La moneda única se presenta en algunos casos como un instrumento necesario para las asociaciones regionales y en otros como un hito imprescindible para poder alcanzar mayores niveles de integración. La cuestión de moneda única, por ejemplo, aparece intermitentemente en la historia de Mercosur: en los inicios de esta asociación se habló del "gaucho" como la moneda común para Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. No obstante, la moneda común o incluso la moneda única pueden tener una incidencia muy variada en los procesos de integración. El dólar de los Estados Unidos es también la moneda oficial de Ecuador y de El Salvador, sin que por ello exista ningún proyecto de integración económica o política entre los tres países. Otro tanto ocurre con el franco CFA, una moneda común que sirve a los países de África central, sin otros pasos para una integración regional. El caso de México representa el ejemplo contrario: miembro del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), no se plantea siquiera adoptar la moneda de su principal socio, los Estados Unidos, como explica en este número de FORUM el secretario de Relaciones Exteriores, Jorge G. Castañeda. El dólar del Caribe oriental constituye el modelo de una moneda común para un grupo de pequeños países que han logrado un cierto grado de integración, eliminando los aranceles aduaneros, y han establecido una política comercial común. No obstante no han llegado por el momento, a acordar una política económica común ni proponerse alcanzar una política global para todos los miembros del Mercado Común del Caribe (CARICOM).

La moneda única europea es un modelo diferente, al que se ha llegado a través del camino que busca la integración política global. De las características y expectativas que se abren en la Unión Europea a partir del 1 de enero de 2002 con la adopción del Euro tratan los siguientes artículos del ex ministro español de Economía y Hacienda Carlos Solchaga y de los ejecutivos del Bundesbank (Banco Central) de Alemania, Jürgen Sterlepper, y Martin Pontzen.
 
 
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